EL TTIP nos expondría a más tóxicos

Foto de la campaña de HEAL y CIEL
campaña contra el TTIP de las ONGs HEAL y CIEL

La entrada en vigor de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión, más conocido por TTIP, podría amenazar seriamente la salud pública europea, al frenar los avances conseguidos en la actual legislación de sustancias químicas tóxicas en Europa.

La legislación de las sustancias químicas en Europa no es perfecta, como solemos denunciar desde este blog. Por un lado, se ha retrasado años la regulación de los contaminantes hormonales (ver noticia relacionada). El Reglamento REACH, que regula de sustancias químicas industriales, debería aplicarse de una forma mucho más eficaz. Por no hablar de la polémica del proceso de reautorización del herbicida glifosato, estos últimos meses.

Pero, a pesar de estos y otros defectos, el nivel de protección legal de la población y el medio ambiente europeos frente a tóxicos, es mayor al que existe en Estados Unidos.

El acuerdo Transatlántico pretende “promocionar el comercio y el crecimiento económico” mediante la eliminación de barreras entre EEUU y la Unión Europea, equiparando las normativas a ambos lados del Atlántico.

¿Cuáles son estas barreras?

Para los representantes de las grandes empresas de sustancias químicas y pesticidas, los estándares de protección europeos son barreras al comercio.

Por ejemplo, un fabricante de sustancias químicas, en Europa, debe proporcionar a las administraciones información sobre la salud y seguridad de sus productos antes de ponerlos en el mercado. En Estados Unidos, el 85% de las solicitudes para comercializar un nuevo producto no contienen datos sobre sus efectos en la salud y el 95% no tienen datos de ecotoxicidad. [i]

Así que las multinacionales y sus aliados en los distintos gobiernos, ven este acuerdo como otra herramienta más para detener, e incluso revertir el desarrollo de las incómodas leyes de protección de la salud y el medio ambiente.

Concretamente, en el caso de la regulación de los disruptores endocrinos, las empresas han utilizado el TTIP como excusa para retrasar la toma de criterios, como comentó la periodista Stèphane Horel en su informe “Un Asunto tóxico. Cómo el lobby de la industria química bloqueó la adopción de medidas contra los disruptores endocrinos”. El argumento de la industria era: ¿Para que dedicar esfuerzos a construir una regulación que después del TTIP no se va a utilizar?

Ante esta amenaza, las ONGs HEAL y CIEL, que trabajan junto a Ecologistas en Acción para la protección de la población y la naturaleza de la exposición a contaminantes hormonales, acaban de lanzar una nueva campaña contra en TTIP, en la que piden que  las sustancias químicas no se traten en estas negociaciones.

Ver campaña

El peligro de los “Mecanismos ISDS”

También alertan del peligro de los ISDS o mecanismos de resolución de controversias entre inversor (empresa) y Estado, que podrían ser utilizados por las multinacionales como una forma de evitar la normativa de químicos europea.

A través de estos mecanismos, una empresa podría demandar a un Estado Miembro si prohíbe la venta de uno de sus productos por contener un determinado contaminante hormonal, prohibido en ese Estado. En la práctica, deja sin potestad a los Estados para hacer su propia legislación y proteger a su población por encima de los niveles europeos.

 

Anuncios