Dinamarca, Suecia y Holanda llevan la lucha contra los contaminantes hormonales al Consejo Europeo

endocrination
Imagen del documental “Endocrination” de la periodista Stéphane Horel, que analiza el proceso de regulación de los contaminantes hormonales en Europa

Las críticas sobre la legalidad de la propuesta de regulación de los contaminantes hormonales de la Comisión Europea, realizadas por estados miembros (Dinamarca, Suecia y Holanda), el Parlamento Europeo y organizaciones de diversos ámbitos obligan a la Comisión Europea a una revisión de su propuesta.

La Comisión se está viendo obligada a modificar aspectos fundamentales de la propuesta de definición de contaminantes hormonales en el contexto de los biocidas y los plaguicidas que presentó en junio de 2016 para ganar el apoyo de una mayoría de estados miembros y evitar el veto del Parlamento Europeo. Parece que la revisión estará lista a principios de noviembre.

Las consecuencias de esta regulación afectarán a la presencia de estos tóxicos en todo tipo de productos de uso habitual.

Los graves efectos colaterales de una regulación inadecuada de los disruptores hormonales

Una definición inadecuada de los contaminantes hormonales, como la que propone la Comisión Europea, afectará a más ámbitos de la salud y el medio ambiente de los que podría parecer en un principio.

En primer lugar, permitiría que continuasen en el entorno plaguicidas con capacidad de alterar el sistema hormonal, con efectos especialmente adversos en el desarrollo fetal e infantil. De no cambiar la propuesta, la exposición a estos tóxicos podría continuar a través de los 33 residuos de disruptores en alimentos españoles y multitud de insecticidas de uso en los hogares, como las lociones antipiojos .

Pero esta propuesta también afectará lateralmente a otras regulaciones, como la legislación del agua, la de cosméticos, juguetes o la regulación REACH. Por poner un ejemplo, la reciente regulación de materiales médicos se refiere a la regulación de biocidas para evitar los contaminantes hormonales en utensilios médicos (como vías respiratorias o gástricas, etc).

Es decir, si no se define ahora de forma correcta qué se entiende por disruptor hormonal para prohibir su presencia en sustancias biocidas, en el futuro será casi imposible evitar estos tóxicos en muchos productos de consumo habitual, desde botellas de plástico a empastes con bisfenol-A.

Dinamarca, Suecia y Holanda a la cabeza en la lucha contra los contaminantes hormonales

Karolina Skog, Ministra de Medio Ambiente Sueca, afirma que la actual propuesta debilitará la protección de la salud y el medio ambiente, algo que Suecia no permitirá que ocurra en ningún caso.

La propuesta es ilegal porque modifica aspectos legales que exceden el poder de la Comisión

Dinamarca, Suecia y Holanda recuerdan al Consejo que la propuesta de la Comisión modifica aspectos clave de la legislación de plaguicidas y biocidas, para cuya aprobación fueron necesarios tanto el debate a nivel del Parlamento Europeo como la aprobación del Consejo. La Comisión excede su poder al modificar estas normativas, que debería limitarse a implementar.

La modificación más significativa de la propuesta es el cambio en la definición de contaminante hormonal, de “sustancia con propiedades de alteración endocrina que puedan causar efectos adversos en humanos” a “sustancia cuyos efectos adversos en humanos son conocidos“.

El Principio de Cautela de nuestro ordenamiento jurídico permite que una sustancia se prohiba en cuanto haya duda de que pueda causar un daño. Eliminar la posibilidad  por la certeza de que sea “conocido” podría suponer años de daños en seres humanos hasta que una sustancia pueda prohibirse.

Escenario de la futura votación de la propuesta de regulación de los contaminantes hormonales

Los países con marcada tradición en la protección de su población frente a los tóxicos, como Suecia, Dinamarca y Holanda, son los que presentan una mayor oposición a la propuesta actual. Otros países, como Chipre, la República Checa, Grecia, Lituania, Malta y Eslovaquia no han enviado aún sus comentarios a la Comisión.

El resto de los países no se posiciona pero parece proclive a aceptar la propuesta, quizá con pequeñas modificaciones. El Ministerio de Medio Ambiente español parece que quiere introducir cambios a la propuesta, pero se echa de menos la contundente defensa de la salud de Dinamarca, Suecia y Holanda.

 

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