Estudio europeo encuentra elevados niveles de tóxicos en los envases de comida rápida

Foto: Benjamin Medios, THINK Chemical

Un estudio dirigido por la Organización de Consumidores Europea (BEUC) encuentra contaminantes hormonales fluorados en la mitad de los envases de comida rápida analizados. Leer más “Estudio europeo encuentra elevados niveles de tóxicos en los envases de comida rápida”

Consejos para decorar tu casa sin contaminantes hormonales

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Algunas ideas sencillas, tomadas de la bioconstrucción, pueden ayudarnos a elegir muebles, pinturas y elementos de construcción sin tóxicos contaminantes hormonales. Leer más “Consejos para decorar tu casa sin contaminantes hormonales”

Greenpeace encuentra contaminantes hormonales en la ropa de montaña de las grandes marcas

Informe "Dejando huella de Greenpeace"
Informe “Dejando huella de Greenpeace”

La organización ecologista Greenpeace denuncia en su informe “Dejando huella”, presentado ayer en la feria de ropa de montaña ISPO Munich, la presencia de contaminantes hormonales en la 36 de los 40 productos analizados de marcas como The North Face o Mammut.

En este caso, los contaminantes hormonales analizados son los llamados PFCs, sustancias per y polifluoradas, que se utilizan como impermeabilizantes y antimanchas en ropa de montaña y escalada, botas y equipos de acampada, como mochilas, tiendas o sacos de dormir. Un ejemplo de PCF encontrado es el ácido perfluorooctanoico (PFOA) que está clasificado como sustancia extremadamente preocupante y propuesta para su restricción por la normativa REACH europea y que el estudio ha encontrado en once muestras.

Los PFCs, son disruptores endocrinos (EDCs), es decir, son sustancias que interfieren el correcto funcionamiento de nuestro sistema hormonal, pudiendo producir daños en la función reproductora, como pérdida de fertilidad, daños en el metabolismo e incluso cáncer en órganos dependientes de las hormonas, como cáncer de mama, testículos o tiroides.

Los PCFs de la ropa se liberan a los ecosistemas, contaminándolos de forma permanente ya que son muy persistentes. Pueden desplazarse a grandes distancias y son bioacumulables, es decir, se acumulan en los organismos vivos (por esa razón se han encontrado en los hígados de osos polares, en la sangre de niños de las islas Feroe, como vimos en este post y en la leche materna, como vimos en este otro post).

Dada su peligrosidad y persistencia, el año pasado, más de 200 miembros de la comunidad científica firmaron la Declaración de Madrid (Madrid Statement), que recomienda evitar el uso de todos los PFC en la producción de artículos de consumo siguiendo el principio de precaución.

Además, existen alternativas al uso de PFCs, como indica el hecho de que cuatro de los productos testados no los contengan. Como indica el estudio:

Algunas marcas de material de montaña más pequeñas, como Paramo, Pyua, Rotauf, Fjällräven y R’ADYS, cuentan ya con colecciones enteras de prendas impermeables funcionales sin PFC

Cada vez somos más las organizaciones ecologistas que demandamos el derecho a vivir una vida libre de tóxicos. Agradecemos a Greenpeace este estudio, que forma parte de la campaña Detox My Fashion, que desde 2011 trabaja para garantizar que se eliminen las sustancias químicas peligrosas de la ropa, permitiendo que las marcas asuman el compromiso de eliminar todos los tóxicos de su producción, antes del 2020.

Por desgracia, ninguna de las grandes marcas de material de montaña se ha unido a este compromiso, a pesar de que deberían ser las primeras en liderar la transformación hacia productos sin PCFs. Greenpeace ha habilitado este link para que quien lo desee, haga una petición a las grandes marcas de ropa para solicitar la eliminación de estos contaminantes hormonales.

Aquí tienes el link al estudio

Y al vídeo de la campaña de Greenpeace

 

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Una empresa española soluciona el problema de las bolsas de palomitas contaminantes

Imagen: thecontrail.com
Imagen: thecontrail.com

Hace unos meses, COOP, la mayor cadena de supermercados de Dinamarca, tomó una decisión valiente: retiró todas las palomitas de maíz de sus 1.200 tiendas debido a que no existían bolsas de palomitas para microondas sin sustancias fluoradas tóxicas. Ahora, gracias a una empresa española llamada Liven, que ha creado una bolsa para palomitas sin contaminantes hormonales, COOP puede volver a vender este producto.

Sustancias fluoradas

Las sustancias fluoradas son impermeables a la grasa y hacen que los envases soporten el calor del microondas. Pero numerosos estudios demuestran que son contaminantes hormonales EDCs, sospechosos de reducir la fertilidad, causar abortos involuntarios y dañar al sistema inmune, entre otros daños. Además, son sustancias extremadamente persistentes y se acumulan en seres humanos y animales. Como podéis ver en un post anterior, se han encontrado en la sangre de osos polares (ver post).

Los fluorados más habituales son el PFOS y el PFOA, que dada su peligrosidad, se han ido sustituyendo por otros como el PFAS o el PFAC y se encuentran en productos de uso diario, como el teflón de las sartenes, la ropa “waterproof” y los envases alimentarios de papel y cartón que deben soportar altas temperaturas, como bolsas de palomitas o cajas de pizzas.

El uso de estas sustancias fluoradas está permitido por la legislación europea a pesar de los numerosos estudios que demuestran que puede existir peligro para la salud humana y el medio ambiente.

La docena sucia

La cadena COOP ha iniciado una estrategia de protección a sus consumidores: ha identificado doce grupos de sustancias a los que ha llamado “La docena sucia” porque existen suficientes evidencias científicas sobre los daños que pueden causar, a pesar de ser sustancias legales. Y piensan eliminarlas de sus tiendas para el 2017.

Según Louisa Raith Sørensen, de Coop Denmark

“Mucha gente cree que todo lo que es legal es seguro. Nosotros no estamos de acuerdo. Desde que vemos que los científicos están preocupados hasta que se legisla pueden pasar de 5 a 10 años. Por lo tanto, algo que se consideraba seguro hace 10 años, ahora puede estar prohibido.”

La “Docena sucia” incluye muchas de las sustancias sobre las que alertamos en nuestra campaña: el Bisfenol A, los compuestos fluorados, componentes de cosméticos sospechosos de dañar el sistema endocrino, PVC, ftalatos, los químicos de los textiles, triclosán, productos de limpieza con cloro, pesticidas y detergentes contaminantes. También incluyen las sustancias consideradas de “alta preocupación” por la Agencia Química Europea y ciertas fragancias y alérgenos.

La salud como estrategia de negocio

La estrategia de COOP de adelantarse a la ley y eliminar los productos potencialmente tóxicos es rentable ya que le está generando una imagen de confianza frente a los consumidores y le permite adelantarse a la competencia si los productos químicos son prohibidos en el futuro.

Pero, además de eso, está motivando la innovación de nuevos productos sin contaminantes que pueden sustituir a los tóxicos, Este es un gran ejemplo de cómo se puede cambiar la situación actual de contaminación de productos de uso diario. ¿Qué pasaría si más supermercados siguieran el ejemplo?

Hallan tóxicos en la leche materna. Es imprescindible adoptar medidas urgentes de eliminación de estas sustancias

Dibujo de la "Semana internacional de la lactancia materna"
Dibujo de la “Semana internacional de la lactancia materna”

Un nuevo estudio de la Universidad de Harvard, muestra que los tóxicos perfluorados (PFCs) pueden pasar de la madre al niño a través de la leche materna.

A pesar de este resultado, es aconsejable la alimentación con leche materna por sus múltiples beneficios para los niños. Incluso uno de los investigadores del estudio y profesor de Environmental Health at Harvard Chan School,Philippe Grandjean, asegura:

“No hay motivo para desaconsejar la lactancia materna”

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¿Cómo viajan los compuestos perfluorados de tu sartén a los osos polares?

 

Sartén con Teflón, uno de los productos con sustancias perfluoradas, PFC
Sartén con Teflón, uno de los productos con sustancias perfluoradas, PFCs

Los compuestos perfluorados (PFCs) se reparten por todo el planeta. No sólo se encuentran en nuestra sangre, también los han encontrado en la sangre de osos polares o en la de niños de lugares tan alejados como las Islas Feroe.

Existen dos razones para que estos compuestos se encuentren tan extendidos en la Tierra:

La primera es que desde hace 60 años estos compuestos se han utilizado en productos tan cotidianos como las sartenes antiadherentes (el famoso Teflón), en la ropa “waterproof”, en cosméticos, en cajas de pizza o en los envases de palomitas de maíz (en un post anterior ya comentábamos la retirada de todas las marcas de palomitas en una cadena de supermercados danesa). Los PFCs migran desde estos productos al aire, al polvo de casa, la comida o el agua potable.

La segunda razón de su ubicuidad es que los PFCs son compuestos orgánicos persistentes (COPs), es decir, son compuestos que no se degradan fácilmente por lo que permanecen en el entorno años y que, además, se acumulan a lo largo de la cadena alimentaria. De ahí que los encontremos en nuestra sangre o en los tejidos de peces o de los osos polares. Debido a su persistencia, algunas sustancias perfluoradas se encuentran recogidas como Compuestos Orgánicos Persistentes, COPs, por la Convención de Estocolmo.

Los PFCs más habituales son los ácidos perfluoroalquílicos, entre los que se encuentran el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) y el perfluorooctanoato (PFOA) que por su peligrosidad se han ido sustituyendo por otros como los PFAS o los PFACs. El problema es que reaparecen en el medio ambiente como degradación de los nuevos compuestos creados. Se están investigando otras alternativas de compuestos de cadena más corta, que parece que son menos bioacumulables, pero siguen siendo muy persistentes y además, suelen ser menos efectivos, por lo que hay que utilizar más cantidad.

Numerosos estudios en animales evidencian que los PFCs son contaminantes hormonales (también llamados disruptores endocrinos) es decir, afectan a nuestro sistema hormonal en muy pequeñas dosis y desde las primeras etapas de la vida afectando al desarrollo y al sistema reproductor. Además, pueden dañar al hígado, causar hipotiroidismo, colesterol alto, colitis ulcerosa y obesidad, entre otros muchos daños. También pueden inducir la aparición de cáncer testicular y afectar al sistema inmune, como demuestra un estudio realizado a niños expuestos a PFCs durante el embarazo. Y todos tenemos una cantidad de estas sustancias en nuestros tejidos.

En mayo de 2015, la revista Environmental Health Perspectives publicó la llamada “Declaración de Madrid”, en la que más de 200 científicos muestran su preocupación por los compuestos per y polifluorados. En ella, denuncian la escasa información remitida por los fabricantes sobre las estructuras y perfiles toxicológicos de los PFCs presentes en el mercado. También piden a la Comunidad Internacional que limite su producción y que desarrolle alternativas no fluoradas. Estas alternativas sin fluor son la auténtica solución, ya que sustituir un tipo de PFCs por otro, no permite reducir la cantidad de estos compuestos tóxicos en el planeta.

Como consumidores, debemos evitar siempre que sea posible consumir productos con PFCs, es decir, elegir otras alternativas si existen. Por ejemplo, comprar maíz a granel y hacerlo en casa, en lugar de comprar bolsas de palomitas de maíz. También debemos seguir presionando a la Unión Europea para que legisle los contaminantes hormonales y trate de evitar su presencia en nuestros productos de consumo diario. Os pasamos un enlace con las posibles vías para ejercer esta presión.