La oposición de España a regular los ftalatos perjudica gravemente la salud

Aviso que debería acompañar a los plásticos
Aviso que debería acompañar a los plásticos

Las autoridades y los medios dan poca información sobre los ftalatos, a pesar de los graves daños a la salud con los que se relacionan y de la exposición universal que sufre la población a diario.

Detrás del extraño nombre de “ftalatos” se esconden unos 100 sustancias químicas sintéticas que alteran el sistema hormonal, es decir, son contaminantes hormonales o disruptores endocrinos (EDCs), además de ser tóxicos para la reproducción.

Los ftalatos aportan al plástico características de flexibilidad o resistencia, por lo que se encuentran en envases, juguetes, material escolar, calzado y objetos de PVC, pero también en cosméticos y cremas de cuerpo, colonias y muchos objetos inimaginables. El problema para salud se produce cuando los ftalatos se desprenden de estos productos y son ingeridos, inhalados y absorbidos por la piel.

Su exposición, ubicua y universal, en etapas clave como durante el desarrollo fetal y la infancia, está relacionada con infertilidad, malformaciones congénitas, cáncer de mama y testículos y daños neurológicos e inmunológicos.

Los representantes españoles del Ministerio de Sanidad están bloqueando las propuestas de regulación de cuatro de los ftalatos más tóxicos (DEHP, DIBP, DBP y BBP), que los países nórdicos están tratando de realizar en el  Comité REACH, el comité europeo que regula las sustancias químicas de uso industrial.

Las causas de la oposición española son desconocidas, ya que la restricción de estos tóxicos no causará daños económicos a España, que no los produce y además, existen alternativas en el mercado. A falta de restricción, la exposición a estos “4 sucios” continuará en España, a través de los artículos importados que seguirán entrando.

Ante la falta de lógica del comportamiento de España frente a estos contaminantes hormonales, Ecologistas en Acción ha solicitado a Juantxo López de Uralde, coportavoz de EQUO y diputado por Podemos, que realice tres preguntas al Gobierno.

Ver Nota de Prensa con las preguntas de Juantxo López de Uralde al Gobierno

Es importante crear conciencia ante estos contaminantes hormonales: los niños españoles tienen niveles de DEHP, uno de los ftalatos que se quieren regular, un 150%  más elevados que la media Europea, según el estudio de biomonitorización europeo Democophes y se calcula que el 98% de la población los tenemos en nuestra orina, algo lógico si tenemos en cuenta las innumerables vías de exposición.

Quizá estas preguntas al Gobierno ayuden a cambiar su votación del próximo 20 de abril, en el que el Comité REACH decidirá si autoriza a varias empresas a seguir utilizando el ftalato DEHP en la fabricación de artículos de PVC reciclado, que pueden acabar en las manos de niños. (Ver post relacionado)

Para aumentar la información sobre estos contaminantes la Fundación Vivo Sano presenta esta mañana el interesante estudio ‘Los ftalatos’, que revisa la literatura científica sobre estos disruptores endocrinos y sus riesgos asociados para la salud.

Informe de Findación Vivo Sano: “Los Ftalatos”

Ver nota de prensa de la presentación del informe “Los Ftalatos” de Fundación Vivo Sano

 

¿Cómo influyen los contaminantes hormonales en la diabetes?

Extraído del poster del Día Mundial de la Salud 2016 de la OMs
Editado del póster del Día Mundial de la Salud 2016 de la OMs

La OMS ha dedicado su Día Mundial de la Salud 2016 a la prevención de la diabetes (*), una dolencia que hoy padecen 422 millones de personas en todo el mundo y que va en aumento, con el doble de casos estimados para los próximos 20 años. En Europa, se estima que podemos llegar hasta los 37 millones de casos en 2025.

Aunque la aparición de esta enfermedad se relaciona principalmente con el tipo de alimentación y la inactividad física, cada vez más estudios relacionan la diabetes con la exposición a los contaminantes hormonales en las etapas tempranas de la vida del individuo (principalmente, en la gestación). Los principales sospechosos son algunos pesticidas que se encuentran en la comida, contaminantes hormonales que se liberan del plástico, algunos metales pesados y la nicotina.

Por lo tanto, reducir la exposición a estos contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos, puede ser otra forma más de prevenir la aparición de la diabetes, junto con una alimentación sana y una vida activa. 

 

Investigación científica sobre la relación diabetes-contaminantes hormonales

En 2014, la llamada “Declaración de Parma”,  hizo público el consenso científico sobre la hipótesis que relaciona contaminantes hormonales con obesidad, diabetes y otras enfermedades metabólicas, como ya vimos en un post anterior.  (Ver post)

Desde entonces, más estudios han apoyado esa hipótesis, poniendo énfasis en la necesidad de prevenir la exposición a los disruptores endocrinos. Según el Profesor Miquel Porta, de la Escuela de Medicina de la Universitat Autònoma de Barcelona y autor del informe “Review of the science linking chemical exposures to human risk of obesity and diabetes” (ver estudio):

“Dadas las actuales epidemias de obesidad y diabetes, la aparición de esta nueva línea de evidencia científica que relaciona los contaminantes químicos con estos desórdenes, se necesitan políticas más enérgicas para reducir la contaminación humana con estas sustancias”

Un sospechoso a evitar: el Bisfenol-A

Numerosos estudios relacionan la exposición durante el embarazo al contaminante hormonal Bisfenol A con la adipogénesis y la diabetes. El último, un estudio conjunto desarrollado por las universidades de Nápoles y Miguel Hernández de Elche y publicado el pasado mes de marzo. (Ver estudio)

Una de las formas de entrada del Bisfenol-A a nuestro cuerpo es a través de los alimentos envasados ya que el BPA se libera de los envases de plástico y de las latas y termina en los alimentos.

Algunos países europeos, como Francia, ya han prohibido la presencia del tóxico BPA en los envases en contacto con los alimentos.

La Comisión Europea está trabajando en un borrador de normativa para rebajar la cantidad de BPA admitido en plásticos en contacto con alimentos y controlar la cantidad de BPA en los recubrimientos de envases, que ahora no tienen ninguna limitación a la presencia de este tóxico.

Pero estos límites son insuficientes: los contaminantes hormonales como el Bisfenol-A deben desaparecer de los envases alimentarios, ya que no existe un valor umbral seguro para su exposición. La exposición a cantidades mínimas de estos tóxicos pueden derivar en daños en la salud, sobre todo la exposición durante la edad fetal y los primeros años de vida. Eliminar el Bisfenol-A de los envases es posible, como vimos en el pasado post sobre BPA contenido en latas de alimentos.

Consejos

Hasta que las autoridades europeas y españolas retiren los contaminantes hormonales de nuestros productos cotidianos, aconsejamos seguir estos consejos generales, en especial a las mujeres embarazadas y a padres de niños pequeños, las edades más vulnerables: Evita el plástico en contacto con tus alimentos, utiliza cremas y productos de limpieza naturales, intenta comer productos ecológicos y vístete con productos sanos.

¡Descárgate el tríptico de consejos! Pincha aquí

(*)La diabetes tiene que ver con la hormona insulina, que controla el nivel de azúcar en la sangre: Se sufre diabetes cuando el páncreas no produce esta hormona en cantidad suficiente o cuando el organismo no la utiliza eficazmente y se produce hiperglucemia, o aumento de azúcar en sangre, que con el tiempo daña órganos y sistemas.

 

Los contaminantes hormonales pueden causar obesidad

Epidemia de obesidad
Epidemia de obesidad

Tradicionalmente se ha relacionado la obesidad con una dieta con exceso de calorías y una vida sedentaria. Sin embargo, una nueva línea de investigación científica demuestra que la exposición a sustancias químicas sintéticas presentes en el ambiente, los contaminantes hormonales, puede jugar un papel importante en la epidemia de obesidad que sufrimos en la actualidad.

Siguiendo esta idea,  Jerry Heindel, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos (NIEHS, en inglés), ha publicado la llamada “Declaración de Parma”, en la que treinta científicos muestran su consenso con la hipótesis que relaciona contaminantes hormonales con obesidad, diabetes y otras enfermedades metabólicas.

Según el estudio, la exposición prenatal y durante los primeros años de vida a estos contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos, puede afectar al desarrollo del tejido graso y al metabolismo de los alimentos en la edad madura. Se utiliza el término “obesógenos ambientales” ya que afectan al peso, e incluyen sustancias como ciertos pesticidas, retardantes de llama, plomo, bisfenolA o ftalatos, entre otros. La exposición se produce a través de la alimentación o del consumo de productos de uso diario, como cosméticos o plásticos.

Según los expertos, es imprescindible que esta información llegue a la población, en especial a mujeres embarazadas, para que reduzcan la exposición del feto al elegir una alimentación libre de pesticidas y evitar el consumo de productos que contengan estos tóxicos. También es necesario que exijamos a los gobiernos y a la UE que pongan en marcha de una forma real los mecanismos de control sobre estos contaminantes.