El CETA aumentaría la exposición a sustancias cancerígenas y contaminantes hormonales

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La ratificación del acuerdo económico CETA entre Canadá y la Unión Europea tendría muchos efectos secundarios nocivos, entre ellos el aumento de la exposición a sustancias cancerígenas y a contaminantes hormonales.   Leer más “El CETA aumentaría la exposición a sustancias cancerígenas y contaminantes hormonales”

Influencia de los contaminantes hormonales en el cáncer de mama, foto a foto.

Aumento del número de cánceres de mama en los países europeos
Aumento del número de cánceres de mama en los países europeos

Un nuevo método desarrollado por investigadores del cáncer de mama del Instituto de Investigación Scripps de Florida permitirá tomar instantáneas de cómo los contaminantes hormonales pueden producir infertilidad, daños al desarrollo, pubertad precoz y en particular, cáncer de mama.
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La Comisión propone una nueva definición de contaminantes hormonales insuficiente para proteger la salud

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La nueva propuesta que la Comisión presentará a votación en el próximo Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos del 18 de noviembre no cumple su objetivo de proteger ni la salud de la población europea ni sus ecosistemas.

Las continuas críticas recibidas por parte de estados europeos, organizaciones de la salud, grupos ecologistas, de consumidores y otros colectivos sociales, preocupados por los efectos de estos tóxicos en la salud y el medio ambiente han obligado a la Comisión Europea a revisar la propuesta de definición de disruptor endocrino que presentó el 15 de junio de 2016.

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La Comisión lanza dos consultas públicas sobre contaminantes hormonales en pleno verano

 

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La Comisión aprovecha el verano para abrir dos consultas públicas online sobre su propuesta de criterios de identificación de contaminantes hormonales en pesticidas y biocidas.

Esta propuesta de criterios exige una evidencia tan elevada para catalogar una sustancia como “contaminante hormonal“, que solo será posible identificar (y regular) un pequeño número de los 800 contaminantes hormonales potenciales que se conocen.

La Comisión propone identificar sólo los contaminantes hormonales que provoquen efectos adversosconocidos”. La expresión “conocido” significa tener pruebas, en contra de lo que propone el Principio de Precaución consagrado en los tratados de la UE, que exige regular aquellas sustancias que “puedan” causar daño (como para los cancerígenos se utiliza “que puedan causar cáncer”).

Por lo tanto, la Comisión no soluciona la amenaza a la salud pública que suponen los contaminantes hormonales, a los que miles de estudios científicos relacionan con daños a la salud como cáncer de testículo o mama, pérdida de fertilidad, diabetes y malformaciones congénitas, además de importantes daños a los ecosistemas naturales. No sólo eso, los costes sanitarios para hacer frente a estos efectos ascienden, sólo en Europa, a 158.000 millones de Euros al año.

La Comisión debe rectificar su propuesta

La Comisión debe rectificar su propuesta para asegurar un alto nivel de protección para la salud y el medio ambiente, prevenir las enfermedades relacionadas con la contaminación hormonal y evitar daños a nuestros ecosistemas.

Por esta razón, es importante que tanto organizaciones como particulares enviemos a la página de la Comisión los argumentos por los que nos oponemos a esta propuesta.

Ecologistas en Acción ya ha enviado sus comentarios, igual que han hecho otras muchas organizaciones ecologistas, de la salud y de consumidores.

Tú también puedes responder a la consulta pública

Envía tus comentarios a las dos consultas públicas (pesticidas y biocidas) que mantiene abiertas la Comisión hasta el 28 de julio.

Puedes utilizar descargarte los argumentos que hemos enviado en los links posteriores, modificarlos o escribir tus propios argumentos (pero sin superar los 4.000 caracteres con espacios).

Puedes encontrar los argumentos en los siguientes links:

Respuesta a Consulta sobre presencia de contaminantes hormonales en pesticidas (word)

Respuesta a consulta sobre la presencia de contaminantes hormonales en plaguicidas (pdf)

Respuesta a consulta sobre la presencia de contaminantes hormonales en biocidas (word)

Respuesta a consulta sobre la presencia de contaminantes hormonales en biocidas (pdf)

Tutorial para enviar la respuesta a la consulta pública sobre los criterios aplicables a contaminantes hormonales

 

Antecedentes:

La Comisión Europea presentó en junio su propuesta de criterios para identificar los contaminantes hormonales (y, por tanto, regularlos), con tres años de retraso y escándalo acerca del excesivo influjo de los lobbies empresariales sobre miembros de la Comisión.

Inmediatamente, más de 50 organizaciones civiles españolas escribimos una carta abierta a nuestro gobierno pidiendo que se opusiera a esta propuesta de identificación de criterios de contaminantes hormonales.

Francia, Suecia y Dinamarca ya han expresado su desacuerdo a la propuesta de la Comisión. Los mayores expertos mundiales en EDCs, la Sociedad de Endocrinología  y otros científicos han criticado duramente la propuesta, al igual ciertos sectores industriales que creen que los criterios deberían identificar y eliminar las sustancias potencialmente perjudiciales de forma más contundente.

Europa debe liderar la regulación de los EDCs y estimular la innovación para que las industrias de los sectores implicados

 

¡España aún puede defender nuestra salud y medio ambiente frente a los contaminantes hormonales!

 

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Aún hay una oportunidad para que el Gobierno español proteja la salud y el medio ambiente de su población frente a la propuesta de definición de “contaminante hormonal” de la Comisión Europea. Esta propuesta, presentada el pasado 15 junio, fija unos límites tan rígidos para la definición de estos tóxicos, que en la práctica, la gran mayoría de estas sustancias quedarían sin regular. No sólo eso, la Comisión se extralimita en sus poderes y cambia a su antojo la normativa de plaguicidas y biocidas, sin estar capacitada para realizar ese cambio. 

La reunión del Consejo de Medio Ambiente del próximo lunes 20 de junio, será la oportunidad para intentar modificar la propuesta de la Comisión y defender la postura que siempre ha defendido España respecto a los contaminantes hormonales: seguir los criterios de definición planteados por la Organización Mundial de la Salud e introducir categorías adicionales basadas en la fortaleza de la evidencia existente (opción 3 de la Hoja de Ruta de la Comisión).

Con los criterios de la OMS, se podrán regular un mayor número de contaminantes hormonales (también llamados disruptores endocrinos) y por lo tanto, aumentar considerablemente la protección de la salud de la población, que puede quedar totalmente desprotegida si se aprobara la propuesta de la Comisión.

Tal es la preocupación entre los miembros de la coalición EDC Free, formada por más de 70 organizaciones de profesionales de la salud, medio ambiente y consumidores y a la que pertenece Ecologistas en Acción, que hemos escrito cartas a todos los Ministros de Medio Ambiente, argumentando por qué deben hacer frente a esta propuesta.

Aquí se puede descargar la Carta enviada a la Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente Dª Isabel García Tejerina.

Los dos puntos que recordamos a la Ministra:

La propuesta de la Comisión exige que para que una sustancia sea identificada como EDC debe existir “una elevada evidencia de daños en seres humanos tras la exposición” lo que implica que los humanos y el medio ambiente tendrán que resultar dañados antes de que se tomen medidas de reducción de un determinado contaminante. Sin embargo, con otras sustancias tóxicas no ocurre lo mismo, basta con que haya pruebas de su toxicidad en ensayos de laboratorio o pruebas en animales. De seguir adelante la propuesta, los ensayos de los disruptores endocrinos se harán sobre nosotros. 

No queda ahí sólo la “extraña” actuación de la Comisión respecto a estos contaminantes. Además, la Comisión se extralimita en sus poderes y propone, unilateralmente, cambios en el texto de la normativa de fitosanitarios, acordada conjuntamente entre Consejo, el Parlamento y la Comisión.

Estos cambios ignoran el Principio de Precaución, clave en la normativa europea: del texto anterior, que prohibía los disruptores endocrinos que “pueden causar efectos adversos”, la Comisión decide reescribir el texto a “disruptores endocrinos que se sabe causan efectos adversos”. Según Pesticide Action Network, con este cambio en la normativa de pesticidas no se prohibirán ninguna de las 70 sustancias activas con efectos en el sistema endocrino que se comercializan hoy en día.

Esta polémica propuesta llega con dos años y medio de retraso y precedida de una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo y de polémica por influencia de los lobbies industriales. Puedes leer más aquí:

La Comisión decide: años de daños en la salud antes de prohibir un contaminante hormonal 

“Contaminantes hormonales: la historia secreta de un escándalo”

 

“Contaminantes hormonales: la historia secreta de un escándalo”

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Imagen de AUREL, traducción de Kistiñe García

En una demostración de unidad política muy poco habitual, el Parlamento Europeo ha adoptado una resolución, el 8 de Junio, por la que pide a la Comisión Europea que presente inmediatamente los criterios científicos de definición de los contaminantes hormonales.

Estos criterios científicos que definan qué es un contaminante hormonal o disruptor endocrino son imprescindibles para restringir o incluso prohibir estos tóxicos en Europa. Se prevé que la Comisión los presente el próximo 15 de junio, tras un retraso de años, que le ha costado una sentencia del Tribunal de Justicia Europeo y varios tirones de oreja del Parlamento Europeo.

Toda esta saga queda perfectamente recogida en el siguiente artículo de Le Monde, de la periodista y autora de la investigación “Un Asunto Tóxico” Stèphane Horel, que traducimos a continuación.

“Contaminantes hormonales: la historia secreta de un escándalo” 

La próxima semana, la Comisión Europea decidirá la regulación de los contaminantes hormonales. Pero por desgracia, el texto que conduce a esta decisión permanece oculto como uno de los secretos de estado más sensibles.

 

Es uno de los secretos mejor guardados en Europa. Está encerrado en el laberinto de pasillos de la Comisión Europea, en una habitación secreta a la que sólo 40 funcionarios acreditados tienen derecho a entrar. Y sólo con papel y un bolígrafo. Se confiscan los Smartphones.

Un dispositivo de seguridad más estricto aún que el del acuerdo de libre comercio e inversión transatlántico entre la UE y EEUU (o TTIP). Si los miembros del Parlamento Europeo quieren tener acceso a los documentos del TTIP pueden entrar a la sala de lectura sin que nadie les registre los bolsillos.

El secreto es un informe de unas 250 páginas. Su título, en la jerga de la Comisión es “Evaluación de impacto”.

Evalúa el impacto “socio-económico” de las regulaciones de un grupo de contaminantes químicos. Conocidos como disruptores endocrinos, estos químicos son capaces de obstaculizar a las hormonas naturales de varias especies animales, incluida la humana y se cree que son la causa de muchas graves enfermedades: cáncer en órganos relacionados con las hormonas, infertilidad, obesidad, diabetes, desórdenes neurológicos.

Estas sustancias se encuentran en una multitud de objetos de consumo cotidiano, cosméticos, pesticidas y plásticos (como el Bisfenol-A). Sectores enteros de la industria se verán afectados por la regulación de estos químicos a medio plazo. Hay millones de euros en juego.

Definir los criterios

La perspectiva de restricciones, quizá incluso prohibiciones, suscita grandes inquietudes entre los fabricantes. La industria de los pesticidas no ha escondido nunca su hostilidad a la regulación europea de “fitosanitarios”, origen este proceso de regulación, con unos giros y distorsiones propios de una serie de TV.

Adoptada por el Parlamento Europeo en 2009, el texto daba un tratamiento especial a los pesticidas: aquellos reconocidos como disruptores endocrinos no serían permitidos en el mercado. Pero antes, era necesario poder identificarlos.

Concretamente, el trabajo consistía en definir criterios para identificar estas sustancias. Sin estos criterios, la ley no podía implementarse. Por esta razón, la Comisión se vio obligada de encontrar una manera de distinguir a los disruptores endocrinos de otros químicos.

Las autoridades sanitarias estatales, la industria y las ONGs quedaron paralizadas en espera de una decisión sobre estos criterios de identificación – una herramienta regulatoria que permitiera restricciones o, de forma más radical, prohibiciones al uso de ciertos disruptores endocrinos.

Hoy, siete años después, estos criterios aún no existen

La evaluación de impacto, con sus conclusiones tan confidenciales (tan secretas como la localización de la fuente de la juventud) es, en gran medida, responsable de este retraso. No era parte del plan original, pero la industria la demandó como una forma de conseguir una regulación más blanda.

Lo consiguió a principios del verano de 2013, después de una guerra relámpago del lobby realizada por las industrias química y de pesticidas trabajando en tándem. Su actividad fue coordinada a través de sus organizaciones de presión con sede en Bruselas: European Crop Protection Association (Asociación Europea de Protección de Cultivos) y el CEFIC, el Consejo Europeo de la Industria Química.

Un expediente hipersensible

Los gigantes agroquímicos – los dos pesos pesados alemanes, BASF y Bayer, y la multinacional Suiza, Syngenta – estuvieron también en ese campo de batalla.

Catherine Day

La Secretaria General de la Comisión, Catherine Day, cedió finalmente a la demanda de la industria de realizar una evaluación de impacto en base a “opiniones divergentes” en la comunidad científica y “el impacto potencial en sectores de la industria química y del comercio internacional” – una referencia directa al TTIP, cuyas negociaciones se estaban iniciando en esos momentos.

En una circular del 2 de Julio de 2013, Day, entonces la funcionaria de más nivel de la Unión Europea, describía los criterios para definir los disruptores endocrinos como un “asunto sensible”.

Sensible se queda corto. Se ha convertido en hipersensible

El Parlamento había dado una fecha límite a la Comisión para que escribiera estos criterios: Diciembre de 2013. Al ver que no se cumplía el plazo, Suecia llevó a juicio a la Comisión. Francia, Dinamarca, Finlandia y Holanda apoyaron este movimiento, así como el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo – un extraño grupo.

La Corte de Justicia Europea no tardó en responder

Justo antes de las navidades de 2015, declaró que la Comisión, guardiana de los Tratados, había “violado la ley de la Unión”. La sentencia borraba del mapa la “supuesta necesidad de una evaluación de impacto de los criterios científicos” que la Comisión había utilizado como núcleo de su defensa.

Pero el mismo día de la sentencia, el portavoz de Lituania, Vytenis Andriukaitis, Comisario Europeo de Sanidad, anunció terminantemente que la evaluación de impacto iba a seguir llevándose a cabo.

No sólo hipersensible, el informe se convirtió en inflamable

¿Qué coste de enfermedad?

Los Parlamentarios Europeos estaban furiosos. Algunos de ellos enviaron varias cartas al Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que no tuvieron ningún efecto.

El 13 de Enero, el Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, escribió a Juncker: el retraso de la Comisión era “inaceptable”. Continuar con la evaluación de impacto, añadió Schulz, era “desafiar la sentencia” del más alto tribunal europeo, al que pidió a Juncker que obedeciera sin más retrasos. Schulz repitió este mismo mensaje en una segunda carta, el 10 de marzo.

Los estudios estiman que el coste para la UE por la exposición a los disruptores endocrinos está entre 157.000 y 288.000 millones de Euros. Suecia, por su parte, continúa manteniendo la presión. En un documento del 13 de Mayo, que pudo obtener Le Monde, Suecia recordaba bruscamente a la Comisión que el Tribunal “prohibió el uso de estudios económicos para definir los criterios”.

Por lo tanto, ¿ cuál es la naturaleza de los “estudios económicos” qué contiene la evaluación de impacto guardado bajo llave?

Además del impacto en la industria, ¿tendrán en cuenta el coste de las enfermedades relacionadas con la exposición a disruptores endocrinos en Europa, que ha sido estimada por estudios independientes entre 157.000 y 288.000 millones de euros?

El suspense terminará el 15 de Junio. De acuerdo a las fuentes, la propuesta final sobre los criterios de identificación de los disruptores endocrinos será presentada en una reunión del Colegio de Comisarios Europeos que tendrá lugar ese día.

Este artículo fue publicado por Le Monde en 20 de Mayo de 2016 y escrito por Stéphane Horel y Stéphane Foucart. Ha sido traducido por Kistiñe García en Junio de 2016. Ni este artículo ni los dos siguientes pueden ser publicados por terceras partes sin el permiso de Le Monde.

Otros dos artículos relacionados (en inglés) son:

  • An interview with French Environment Minister, Ségolène Royal, on chemical pollutants
  • Endocrine disruptors: Final maneuvers by Brussels’ industry-linked scientific community

Traducidos al inglés por Health and Environment Alliance (HEAL) y publicados en Environmental Health News. Pueden verse aquí: http://www.environmentalhealthnews.org/ehs/news/2016/june/endocrine-disrupters-the-secret-history-of-a-scandal

Contaminantes hormonales: cuenta atrás para decidir si se quedan o se van

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El 15 de junio, la Comisión Europea decidirá si los tóxicos más secretos de Europa, los contaminantes hormonales, desaparecen o por el contrario, continúan escondidos en los productos de la vida diaria: cosméticos, plásticos, alimentos, juguetes…

Los miembros de la Comisión Europea elegirán los criterios de definición de los contaminantes hormonales entre las opciones que aparecen en la “hoja de ruta de la Comisión”. Puedes ver esas opciones aquí.

Desde Ecologistas en Acción, creemos que la opción que protege la salud de la población y el medio ambiente es la OPCIÓN 3, que propone evaluar los efectos endocrinos de las sustancias con métodos estrictamente científicos, sin incluir valoraciones socio-económicas. 

La regulación de los contaminantes hormonales se ha retrasado más de dos años, debido a la gran presión ejercida sobre la Comisión por los lobbies de las industrias petroquímica, cosmética y de pesticidas, principales fabricantes de los productos que contienen estos tóxicos. (Ver investigación de la periodista Stèphane Horel que destapa la presión de la industria para evitar la regulación de los contaminantes hormonales).

El retraso en la definición de criterios es ilegal, según la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, que en diciembre de 2015 determinó que la Comisión había incumplido su deber al no legislar los contaminantes hormonales, como vimos en esta publicación.

Desde la coalición EDC-Free Europe, a la que pertenece Ecologistas en Acción, lanzamos una campaña con el objetivo de que la Comisión note no sólo la presión de la industria, sino también la presión de la población que quiere proteger su salud y un entorno sin contaminantes hormonales.

¿QUÉ SON LOS CONTAMINANTES HORMONALES Y POR QUÉ DEBEMOS PREOCUPARNOS?

Todos estamos expuestos a los contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos (o EDCs, por sus siglas en inglés) en nuestra vida diaria. Son sustancias químicas artificiales que interfieren con el funcionamiento de las hormonas naturales de nuestro cuerpo, generando daños en la salud como problemas de fertilidad, malformaciones congénitas, cáncer, obesidad, diabetes y daños en el desarrollo neuronal, entre otros muchos.

Se encuentran en multitud de productos habituales que ni imaginas que esconden estos tóxicos: plásticos, residuos de pesticidas en alimentos, cosméticos, productos de limpieza, ropa, etc.

Multitud de investigaciones científicas, como las recogidos en la publicación  “Estado de la ciencia de los disruptores endocrinos” del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en 2012 evidencian la relación entre la exposición a estos contaminantes y los daños en la salud humana y de la fauna salvaje.

Visita nuestra página de “Recursos” para conseguir más información.

 

Los crecientes niveles de enfermedades relacionadas con las hormonas a los que se enfrenta la humanidad y la Naturaleza obligan a que la Comisión Europea actúe ya, de una manera eficiente.