Lo que los “Papeles de Monsanto” revelan sobre el Roundup

Difusores de Glifosato a la venta al público. Charles Platiau

29 Eurodiputados interpelan a la Comisión Europea tras la desclasificación de correspondencia interna que revela que Monsanto conocía que el glifosato daña el material genético. Leer más “Lo que los “Papeles de Monsanto” revelan sobre el Roundup”

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El CETA aumentaría la exposición a sustancias cancerígenas y contaminantes hormonales

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La ratificación del acuerdo económico CETA entre Canadá y la Unión Europea tendría muchos efectos secundarios nocivos, entre ellos el aumento de la exposición a sustancias cancerígenas y a contaminantes hormonales.   Leer más “El CETA aumentaría la exposición a sustancias cancerígenas y contaminantes hormonales”

El Parlamento Europeo pide la prohibición del tóxico Bisfenol-A en los envases alimentarios

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El Parlamento Europeo solicita la prohibición del contaminante hormonal bisfenol-A en los envases alimentarios y una mejora de la regulación de los productos químicos utilizados en el envasado de alimentos.

Los contaminantes hormonales, como el bisfenol-A, migran a los alimentos desde el material con el que se fabrican y recubren los envases alimentarios como tápers, latas de conservas, bolsas de palomitas o cajas de pizza. Esta migración expone a la población a contaminantes hormonales relacionados con diversos daños a la salud. Leer más “El Parlamento Europeo pide la prohibición del tóxico Bisfenol-A en los envases alimentarios”

Luz verde a 7 años más de glifosato, con restricciones

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Efectos a largo plazo del glifosato, según Roemheld et al., 2009

El Parlamento Europeo limita parcialmente la propuesta de re-autorización del glifosato presentada por la Comisión.  

En la votación no vinculante celebrada ayer, los eurodiputados aprobaron con 374 votos a favor, 225 en contra y 102 abstenciones, una resolución que pide que se limite el periodo de renovación del herbicida a 7 años.

Se trata de una decisión intermedia, que limita la propuesta inicial de la Comisión de renovar la autorización otros 15 años más, pero que no cumple el deseo de desaparición del herbicida que han mostrado algunos Estados miembro y muchos ciudadanos europeos. No en vano,  dos tercios de los europeos quieren que el glifosato sea prohibido, según una encuesta  realizada a 7.000 personas y publicada en The Guardian. Ver noticia.

 

Restricciones al uso del glifosato

En la votación de ayer también se incluyeron restricciones al uso del herbicida que, según los Verdes, “se equiparan a una no reautorización”:

  • No se autorizará el glifosato para usos no profesionales, es decir para usos particulares, como en el jardín de casa.
  • No se autorizará en o junto a parques públicos, parques infantiles y jardines.
  • No se autorizará en los casos en que la gestión integrada de plagas sea suficiente para controlar las “malas hierbas”, lo que se espera que evite su uso en grandes explotaciones.
  • Incluir limitaciones estrictas en las aplicaciones de desecación previas a la cosecha.

Transparencia de la información

Los miembros del Parlamento también piden que se haga pública toda la información científica de los estudios realizados por la industria del glifosato, de acuerdo a las leyes de transparencia vigentes en la UE. La industria se niega a hacer públicos sus estudios por ““mantener sus intereses comerciales y la propiedad intelectual”. Sólo tras una carta enviada por el Comisario Andriukaitis al lobby del glifosato, las empresas accedieron a mostrar parte de sus estudios en “salas de lectura”, como vimos en un post anterior.

También aconsejan una revisión independiente, alejada de los intereses comerciales, de toda la información referente a la toxicidad del glifosato.

Seguimiento de los residuos de glifosato en bebidas y alimentos

Otro paso positivo es la petición realizada a la Comisión para que lleve a cabo monitorización de los residuos de este herbicida presentes en bebidas y alimentos, seguramente motivada por la polémica avivada por estudios recientes, como el que encontró restos de glifosato en las cervezas alemanas.

El glifosato, sospechoso de afectar al sistema hormonal

En cuanto al potencial del glifosato como contaminante hormonal o disruptor endocrino, el Parlamento criticó el hecho de que la Comisión no haya esperado a que se estudie completamente la capacidad del glifosato para dañar al sistema hormonal, estudio que se espera que esté completo para finales de 2017.

Dependencia de agrotóxicos

Los europarlamentarios mostraron su preocupación sobre el aumento de la resistencia de las “malas hierbas” al glifosato, que hace que cada vez sean necesarias mayores cantidades del herbicida para una misma explotación, lo que genera una creciente espiral de dependencia de los agrotóxicos y, por supuesto, una mayor exposición de la población.

En conclusión, los resultados de la votación muestran que el Parlamento quiere una mayor protección de la salud de sus ciudadanos e indican a la Comisión que se ha excedido en su propuesta inicial, al solicitar la reautorización de un herbicida sin tener la seguridad de que no dañe a humanos y a la naturaleza.

Pero, aún con las limitaciones propuestas, no desaparece el riesgo que supone la exposición a un producto “probablemente cancerígeno” y disruptor endocrino.

Debemos seguir presionando hasta la próxima decisión, que previsiblemente se tomará el 18 o 19 de mayo, porque estamos consiguiendo victorias. Sin la presión social, ahora tendríamos ya una autorización para todos los usos por 15 años más.

Apoyo masivo a la carta al Gobierno para que diga no al glifosato

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Mañana, en el Parlamento Europeo votará sobre la autorización del herbicida glifosato hasta el 2031. Esa decisión, no vinculante, puede suponer otros 15 años más de exposición a un herbicida “probablemente cancerígeno” y disruptor endocrino en nuestros parques, jardines y alimentos (los alimentos europeos tienen restos de este tóxico, siendo el último caso hallado el de la cerveza alemana).

La oposición social a este pesticida en España es masiva y no deja de crecer: además de las miles de firmas individuales recogidas, 68 nuevas organizaciones se unen hoy a las 59 que enviamos una carta, la semana pasada, a los Ministros Tejerina y Alonso para pedir que España diga no al glifosato. (Ver post de carta a los Ministros)

Queremos presionar al Gobierno español, que se ha mostrado a favor de la reautorización del glifosato. España sigue la posición de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que no ve ningún riesgo en el uso del herbicida, a pesar de que la Agencia Internacional para el estudio del Cáncer (IARC), de la OMS, lo clasificó como “probable cancerígeno” el año pasado, además de ser una sustancia sospechosa de ser disruptora endocrina. (Ver post).

Hasta el momento, la presión social ha dado frutos ya que se ha conseguido que cuatro Estados Miembro (Francia, Italia, Suecia y Países Bajos) muestren públicamente su oposición al herbicida en el pasado Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de marzo y la reautorización se haya tenido que  posponer a mañana en el Parlamento.

Falta de transparencia en los estudios de carcinogenidad

La industria de pesticidas no ha hecho públicos todos los estudios sobre el potencial cancerígeno de glifosato por “mantener sus intereses comerciales y la propiedad intelectual”. Este hecho atenta contra las leyes de transparencia europea y conduce a controversias como ésta:

  • La IARC (Agencia Internacional para el estudio del Cáncer) analizó los 8 estudios de carcinogenidad que son públicos: concluyó que el glifosato es un “probable cancerígeno para humanos”.
  • La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) revisó 14 estudios, los que son públicos junto a otros que no lo son: concluyó que el glifosato no es cancerígeno.

¿Qué seguridad nos aporta, como ciudadanos, esta divergencia de opiniones? ¿Por qué no son públicos todos los estudios sobre sustancias que se liberan en el ambiente y pueden afectar a nuestra salud? Cuando se ha preguntado a la EFSA sobre estas cuestiones, la respuesta ha sido que los estudios no publicados, que no fueron accesibles para los expertos de la IARC, eran casualmente, los de mayor importancia y los que han hecho concluir que el glifosato es inocuo.

El propio Comisario de Salud, Andriukaitis, ha escrito una carta el 4 de abril a Richard P. Garnett, de Monsanto Europa, Presidente del lobby del glifosato, el Glyphosate Task Force, pidiendo que haga públicos todos los estudios de la industria. Pero la industria sólo permitirá acceder a los estudios “en salas de lectura”, al estilo del TTIP. Ver Carta de GTF al Comisario Andriukaitis

La lucha de las organizaciones en este sentido es doble: seguir presionando para que la población no esté expuesta a tóxicos como el glifosato y además,  exigir que se cumplan las leyes de transparencia y los estudios de toxicidad se hagan públicos.

La Comisión y los Estado Miembro tendrán hasta junio para tomar la decisión final…

Paralelamente, la propia EFSA sigue investigando el potencial del glifosato como contaminante hormonal, también llamado disruptor endocrino. La investigación no finalizará hasta el año 2017. Autorizar un pesticida antes de que se estudie sus daños a la salud y el medio por ser disruptor endocrino, es una práctica que atenta contra el Principio de Precaución y ha sido denunciada ante el Ombudsman.