¿Es posible que los contaminantes hormonales (EDC) no tengan un impacto serio en la salud, ya que estamos acostumbrados a asimilar las hormonas vegetales (fitoestrógenos) de los alimentos?

Las frutas y verduras proporcionan los nutrientes esenciales para una dieta saludable, y algunas de ellas también contienen fitoestrógenos (hormonas de origen vegetal). A veces se compara la exposición a los fitoestrógenos naturales de los alimentos con la exposición a contaminantes hormonales sintéticos (EDC), pero estos temas no deben confundirse. Es bien sabido que también existen de forma natural sustancias cancerígenas en los alimentos (por ejemplo, el formaldehído en las manzanas) y, sin embargo, nadie pondría en duda la necesidad de regular la presencia de sustancias cancerígenas en los productos de consumo y en los procesos industriales.

La exposición natural a hormonas vegetales (fitoestrógenos) no significa que los EDC sintéticos sean seguros. Tampoco debe suponerse que el alto consumo de fitoestrógenos naturales sea bueno. La exposición a los EDC naturales puede tener un impacto negativo. Estudios en ratones han encontrado efectos preocupantes producidos por el fitoestrógeno genisteína, que incluyen pubertad temprana en hembras, alteraciones del desarrollo mamario, problemas del desarrollo y reproductivos [i]. También se ha documentado el efecto de los fitoestrógenos en ganado ovino y bovino, incluyendo problemas reproductivos e infertilidad (por ejemplo, en ovejas que comen demasiado trébol [ii]).

En cuanto a los seres humanos, es interesante observar que el consejo médico oficial en muchos países, incluyendo el Reino Unido y Alemania, [iii], [iv] recomienda a los padres no dar a los bebés preparados para lactantes a base de soja, a menos que un médico lo aconseje específicamente.

Es bien conocido que los bebés pasan por etapas de desarrollo que son sensibles a los estrógenos. Según el US National Institute of Environmental Health Sciences (NIEHS), los bebés son más vulnerables que los adultos a fitoestrógenos como las isoflavonas (por ejemplo la genisteína) en la soja [v]. La seguridad en el uso a largo plazo de las isoflavonas de soja no está establecido. La evidencia sobre los beneficios y riesgos potenciales aún no es concluyente, de acuerdo con el US National Institute of Health (NIH) [vi].

Por último, pero no menos importante, la población está expuesta sin saberlo y en contra de su voluntad a contaminantes hormonales artificiales. Una mujer embarazada puede optar por comer una dieta equilibrada y variada y evitar grandes cantidades de productos de soja, pero no puede elegir evitar los contaminantes hormonales (EDC) de los residuos de plaguicidas presentes en los alimentos o en el agua. Los productos químicos sintéticos, con efectos secundarios no deseados para el sistema hormonal, no son parte de una dieta saludable.

Esta página forma parte de las FAQ sobre contaminantes hormonales. La lista completa de preguntas y respuestas está aquí.

La siguiente pregunta es: Si los EDC son tan peligrosos, ¿por qué no están prohibidos? ¿Se ha comprobado que todas las sustancias químicas presentes en productos de consumo son seguros?

Aquí puedes ver la página de CHEM Trust (en inglés).

[i]. http://www.biolreprod.org/content/87/1/10.full.pdf+html?sid=b0db6a76-d92d-46ea-ac1d-b4625f272bc8
[ii]. N R Adams, Detection of the effects of phytoestrogens on sheep and cattle, J ANIM SCI 1995, 73:1509-1515.
http://www.journalofanimalscience.org/content/73/5/1509.full.pdf
[iii]. http://www.nhs.uk/chq/Pages/can-I-give-my-baby-soya-based-infant-formula.aspx?CategoryID=62&SubCategoryID=63
[iv]. http://www.dgkj.de/uploads/media/2006_Sojaeiweissbasis.pdf
[v]. http://www.niehs.nih.gov/health/topics/agents/sya-soy-formula/
[vi]. http://nccam.nih.gov/health/soy/ataglance.htm