Encuentran contaminantes hormonales en mordedores para bebés

Un equipo de investigadores de la Universidad de Goethe ha encontrado contaminantes hormonales (EDC) al analizar mordedores para bebés. En uno de los diez mordedores analizados encontraron parabenos, un disruptor endocrino bien conocido, mientras que en otro de los juguetes analizados hallaron la acción de al menos seis disruptores endocrinos sin identificar (consulta la lista de contaminantes hormonales en nuestra guía).

Como los niños son especialmente vulnerables a los EDC, los  investigadores consideran que la presencia de parabenos en juguetes es sorprendente, ya que pueden actuar como estrógenos e inhibir los efectos de los andrógenos en los niños. Los parabenos son utilizados normalmente como conservantes en productos cosméticos. El uso de dos parabenos en cosméticos para bebés ya fue prohibido recientemente por la Comisión Europea.

Más llamativa aún es la presencia de disruptores endocrinos no identificados. Según los investigadores, la diversidad química de los plásticos y sus aditivos puede dar lugar a contaminantes hormonales inesperados que escapen a análisis dirigidos a productos ya conocidos. Aunque el estudio apunta métodos para identificar estas sustancias, los propios investigadores indican que la alternativa más sencilla, ante la falta de información por parte de las empresas y la complejidad de los análisis, sería diseñar productos sin ellas.

Es importante recordar que los bebés y los niños son especialmente vulnerables a los contaminantes hormonales, ya que sus tejidos y órganos aún están en desarrollo bajo el estricto control del sistema endocrino. La interrupción o alteración de este proceso puede conducir a un desarrollo incorrecto que se traducirá en enfermedades en una etapa posterior de la vida.

Según Martin Wagner, del departamento de Ecotoxicología acuática de la Universidad de Goethe:

“Nuestro estudio muestra que los juguetes de plástico son una fuente de productos químicos indeseables. Los fabricantes, los organismos reguladores y los científicos deberían investigar más a fondo los contaminantes de los juguetes de plástico.”

Referencia: Elisabeth Berger, Theodoros Potouridis, Astrid Haeger, Wilhelm Püttmann and Martin Wagner: Effect-directed identification of endocrine disruptors in plastic baby teethers, en: Journal of Applied Toxicology, 18.5.2015, DOI: 10.1002/jat.3159

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Así está bloqueando la industria la prohibición de usar contaminantes hormonales EDC

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Una investigación difundida ayer muestra cómo la industria química y de pesticidas está bloqueando que se aplique la prohibición de usar contaminantes hormonales (EDC) en Europa.

Los EDC están prohibidos en la UE, pero esta regulación no se aplica porque se sigue dilatando el proceso de definir criterios y productos concretos. Los EDC (contaminantes hormonales o disruptores endocrinos) actúan de un modo distinto a otros tóxicos y se sabe que están presentes en multitud de objetos cotidianos, desde incubadoras para bebés a tickets de compra. En la última anotación de este blog contábamos como una cadena de supermercados danesa ha decidido dejar de vender palomitas para microondas porque no encuentra envases de este producto que no contengan contaminantes hormonales.

El informe difundido ayer muestra las tácticas que la industria está empleando para bloquear que se aplique de forma efectiva la legislación contra los EDC:

  • Crear confusión y alarmismo: con paneles de supuestos expertos vinculados a la industria que desautorizaban las evidencias científicas o advertían de enormes costes económicos.
  • Dilatar procesos: pidiendo nuevos estudios de impacto antes de ninguna regulación.
  • Desacreditar a todo el que alerte contra los riesgos de los EDC
  • Ganar tiempo para las negociaciones del TTIP,  el tratado comercial con EEUU, que esperan que refuerce los intereses económicos de las empresas por encima de las leyes de defensa de la salud y el medio ambiente.

Según la investigación de Stephane Horel y el Corporate Europe Observatory, los grupos de presión como BASF, Bayer, CEFIC y ECPA, junto con algunos aliados dentro de las instituciones europeas, se levantaron en armas contra el intento de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea de establecer los criterios para definir qué productos son contaminantes hormonales.

Los EDC no actúan como un tóxico habitual, ya que su modo de actuación es más sutil y a largo plazo al alterar el desarrollo normal hormonal del cuerpo, pudiendo actuar en dosis mínimas o condicionar el desarrollo de por vida, especialmente en momentos delicados como el embarazo o la pubertad.

“Cuando a las ratas no las puedes tener metidas en cajas hechas con Bisfenol porque se estrogenizan, no puedes meter dentro a recién nacidos” Nicolás Olea, director del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada

Una cadena de supermercados deja de vender palomitas para microondas porque no encuentra envases sin contaminantes hormonales (EDC)

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Una bolsa de palomitas para microondas. La cadena de supermercados danesa Coop Danmark las he retirado de la venta al no encontrar alternativas sin contaminantes hormonales o EDC. Imagen: Wikipedia

No habrá más bolsas de palomitas para microondas en las tiendas de Coop Danmark (una cadena de supermercados danesa con 1200 tiendas). La compañía acaba de anunciar que retira este producto al no encontrar alternativas a estos envases que no contengan contaminantes hormonales (EDC).

Los envases de palomitas para microondas contienen sustancias fluoradas que pueden debilitar el sistema inmume y aumentar el riesgo de cáncer y de aborto involuntario, según las investigaciones en contaminantes hormonales (disruptores endocrinos o EDC). Las sustancias fluoradas  se encuentran en muchos productos de consumo ordinario.  Algunas de estos productos pueden ser peligrosos para el medio ambiente y la salud,  por ejemplo los perfluorados (PFC). Estas sustancias artificiales son extremadamente persistentes y se acumulan en los seres humanos y en los animales

La cadena de supermercados ya había iniciado la retirada de sustancias fluoradas peligrosas en sus marcas, ante las investigaciones que han demostrado un mayor riesgo de aborto involuntario entre mujeres con un alto contenido de fluoruro en la sangre, pero en el caso de los envases de palomitas no han encontrado ninguna alternativa en el mercado, por lo que ha decidido retirar el producto.

Según Philippe Grandjean , profesor de medicina ambiental de la Universidad del Sur de Dinamarca:

philippegradjean“Nuestra investigación sugiere que los valores límites de la UE son demasiado altos, pero se necesita mucho tiempo para conseguir su reducción. Por tanto, creo que esta iniciativa voluntaria es excelente y que ayudará a reducir la exposición de los niños a las sustancias fluoradas peligrosas”

Para encontrar más información sobre productos que contienen contaminantes hormonales podéis visitar nuestra guía sobre EDC o bien descargarla en vuestro dispositivo móvil. También está ya disponible en castellano la guía de la Endocrine Society sobre contaminantes hormonales (EDC).

Ya está en castellano la guía de la Endocrine Society sobre contaminantes hormonales

portada-guia-edc-endocrine-societyNo se trata de una guía más sobre los contaminantes hormonales, conocidos internacionalmente como EDC (Endocrine Disruptor Chemicals). Esta nueva guía está publicada por la Endocrine Society, la mayor organización mundial dedicada a la investigación y a la práctica clínica de la endocrinología, de la que forman parte más de 18 000 personas de más de 100 países.

Como dice la Guía, Los EDC son un problema mundial y ubicuo. La exposición a estos contaminantes puede ocurrir en el hogar, en la oficina, en la granja, en el aire que respiramos, los alimentos que comemos y el agua que bebemos. De los cientos de miles de sustancias químicas fabricadas, se estima que cerca de mil pueden actuar como contaminantes hormonales.

Se ha calculado que más del 24% de las enfermedades a nivel mundial son atribuibles a factores ambientales y que el medio ambiente juega un papel en 80% de las enfermedades más letales incluyendo el cáncer, las enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Desde 1940 ha habido un aumento exponencial del número y la abundancia de sustancias químicas fabricadas. Esta revolución química ha cambiado irreversiblemente los ecosistemas en formas que han ocasionado graves impactos en la vida silvestre y la salud humana.

Los EDC producen efectos a dosis extremadamente bajas. Esto es especialmente importante porque la exposición se inicia en el útero y continúa a lo largo de todo el ciclo vital. El enfoque habitual de la toxicología no se aplica de la misma forma a estos contaminantes. En lugar del antiguo método toxicológico enfocado en la dosis-respuesta a una exposición única a compuestos puros, es necesario que los nuevos procedimientos de evaluación de riesgos simulen de la forma más cerca posible lo que ocurre en la naturaleza.

La Endocrine Societe fue la primera organización científica internacional en adoptar una postura pública sobre el estado de la investigación cientifica en materia de EDC al publicar en 2009 su Declaración Científica sobre los EDC. Ya en ese momento, Los miembros de la Endocrine Society decían que existía evidencia suficiente para concluir que los EDC constituyen un riesgo para la salud pública. Desde esta declaración inaugural, el número de sociedades médicas que han expresado internacionalmente su preocupación por los EDC ha crecido de forma paralela a la literatura científica.

La medición de sustancias químicas en tejidos y fluidos corporales demuestra que casi el 100% de los seres humanos presentamos una carga de sustancias químicas exógenas. Algunos ejemplos comunes son plaguicidas como el DDT, el Bisfenol A (BPA), los ftalatos (usados en productos para niños), productos para el cuidado personal, envases de alimentos y retardantes de llama usados en muebles y en la construcción. Además de los EDC conocidos, existe un gran número de sustancias químicas sospechosas de actuar como contaminantes hormonales y muchas otras que no han sido analizadas.

Disponer de esta guía en castellano es por tanto de una ayuda inestimable para que personas y organizaciones tomemos conciencia del riesgo que suponen estos contaminantes y de las acciones necesarias para reducir o eliminar sus riesgos.

Descarga la guía Introducción a las sustancias químicas que perturban el sistema endocrino (EDC). Guía para las organizaciones de interés público y para las responsables de organizar política

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Europa quiere reciclar tóxicos persistentes y exportarlos

UE-propone-reciclaje-contaminantes-hormonales-COPs-2015En estos días (del 4 al 15 de mayo) se está celebrando en Ginebra la reunión de la ONU del Convenio de Estocolmo, el acuerdo internacional que regula el tratamiento de los tóxicos conocidos como Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs), entre los que se encuentran pesticidas, insecticidas, dioxinas, furanos… todos ellos tóxicos muy peligrosos por su capacidad de acumularse en los tejidos y de permanecer inalterados en el medio ambiente. Son sustancias tóxicas a bajas concentraciones y tras varios años de exposición, estando relacionadas con trastornos en el sistema nervioso central, endocrino, reproductivo y como causantes de malformaciones fetales y cáncer.

IPEN, una organización internacional que trabaja para la eliminación de los tóxicos, ha denunciado que, en esta reunión del Convenio de Estocolmo, la Unión Europea está impulsando el reciclaje de tres de estos tóxicos dentro de productos de uso común, así como su exportación a países en desarrollo.

La propuesta se refiere a tres productos que se usan como retardantes de llama (HBCD, pentaBDE y octaBDE) muy utilizandos en aislamiento de edificios, tapicería y electrónica. Son productos que están en la lista del Convenio de Estocolmo para su eliminación mundial por su peligrosidad para el sistema hormonal humano y por los daños que pueden causar al sistema nervioso y al desarrollo intelectual de los niños.

Para IPEN, esta propuesta de la UE parece hecha a propósito para eludir la eliminación de productos tóxicos en el marco del Convenio de Estocolmo, que establece un límite actual de tratamiento de residuos mucho más seguro que el propuesto por la Unión Europea:

“nos parece vergonzoso que la UE viole la integridad del Convenio de Estocolmo, y ponga los intereses económicos por encima de la protección a la salud humana y el medio ambiente ” -Jindrich Petrlik

Si la propuesta de la UE sale adelante, estos tóxicos serán reciclados dentro de productos de uso común en Europa y exportados a países en desarrollo, donde la capacidad de hacer frente a los residuos contaminados es mucho más limitada.

Más de un millón de firmas contra el uso del glifosato

peticion-contra-glifosato-EDCEl pasado mes de marzo, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, dependiente de la OMS, introdujo el glifosato en la lista de sustancias consideradas “probablemente carcinógenas para humanos”La industria agroquímica reaccionó inmediatamente intentando ridiculizar la decisión de la Organización Mundial de la Salud, algo que no es de extrañar, ya que el glifosato es el herbicida más usado a nivel mundial y forma parte de un colosal negocio relacionado con el aumento de los cultivos transgénicos. Ante intereses económicos de esta magnitud, la presión pública es esencial para que nuestros representantes políticos pongan la salud y el medio ambiente por delante de los beneficios empresariales. Desde el anuncio de la OMS, más de un millón de personas han firmado una petición pública para que se suspenda el uso del glifosato. Leer más “Más de un millón de firmas contra el uso del glifosato”

Lo que dice el informe de Europa sobre los riesgos del bisfenol A

El pasado mes de enero la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) emitió un comunicado de prensa informando sobre los resultados de su última evaluación de los riesgos de la exposición de la población a bisfenol A (BPA), en el que se decía que no había ningún riesgo para la población. Así lo recogieron los principales medio de comunicación europeos, como EL PAIS.

La EFSA es la agencia europea encargada, entre otras cosas, de establecer los niveles máximos “admisibles” de plaguicidas, aditivos, OMG y sustancias tóxicas en nuestros alimentos.

El bisfenol A (o BPA) es una sustancia sintética y un contaminante hormonal que daña el sistema reproductor y el desarrollo de las gandulas mamarias (incrementando el riesgo de cáncer de mama). Afecta al sistema inmunológico y está relacionado con la obesidad y la diabetes. Algunos estudios indican que puede ser cancerígeno.

Se utiliza en recubrimientos de envases de bebidas y alimentos (plástico blanco que recubre las latas), en papel térmico (tickets de compra), cosméticos, juguetes, selladores dentales. El principal uso es la fabricación de resinas epoxi.

Tras evaluar los riesgos para la población, Francia decidió prohibir el uso de BPA en envases alimentarios y en papel térmico. Ante la presión pública y política para reducir la exposición de la población a esta sustancia, la EFSA decidió revisar su evaluación de riesgos de esta sustancia.

En su informe la EFSA concluye (la negrita es nuestra):

la estimación de la exposición agregada a BPA a través de la dieta y de otras fuentes (polvo, juguetes, cosméticos, papel térmico) para los grupos de población más expuestos, que incluyen a bebés, niños y adolescentes, es inferior a la dosis diaria tolerable temporal (t-TDI) de micro g/kg peso corporal día, indicando que la preocupación para la salud es baja a los niveles estimados de exposición. Sin embargo, el Panel indicó que hay una considerable incertidumbre en la estimación de la exposición a través de fuentes diferentes a la dieta”

Esto es, el informe no concluye que no hay riesgo, concluye que hay un riesgo bajo. Además señala que existen considerables incertidumbres sobre el nivel de exposición. Esto es, el riesgo puede ser aún mayor por la exposición de la población a BPA, en particular de adolescentes, sobre todo a través de los recibos de compra de papel térmico con BPA.

La ONG Chemtrust escribió a la EFSA pidiendo explicaciones por el sesgo en la información sobre las conclusiones que han publicado en sus comunicados de prensa, hojas informativas, informe anual, etc. La semana pasada, el Director de la EFSA, Bernhard Url, contestó a Chemtrust, alegando que la razón del sesgo es simplificar el mensaje para el público, para hacer “accesibles” sus materiales a audiencias no especializadas.

Tanto Chemtrust como Ecologistas en Acción creemos que la población es perfectamente capaz de entender la diferencia entre ningún riesgo y riesgo bajo y que una información veraz nos permite tomar mejores decisiones sobre las sustancias tóxicas a las que estamos expuestos.

Lo realmente complejo para la EFSA es explicar por qué su panel de expertos no ha tomado en consideración los centenares de estudios científicos que indican que la exposición a niveles de BPA por debajo de la dosis diaria tolerable temporal  (t-TDI) que han establecido pueden provocar efectos adversos sobre la salud. ¿Quizás los conflictos de intereses de la EFSA, según denuncia el informe de Corporate Europe Observatory, sean la explicación?