Dinamarca, Suecia y Holanda llevan la lucha contra los contaminantes hormonales al Consejo Europeo

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Imagen del documental “Endocrination” de la periodista Stéphane Horel, que analiza el proceso de regulación de los contaminantes hormonales en Europa

Las críticas sobre la legalidad de la propuesta de regulación de los contaminantes hormonales de la Comisión Europea, realizadas por estados miembros (Dinamarca, Suecia y Holanda), el Parlamento Europeo y organizaciones de diversos ámbitos obligan a la Comisión Europea a una revisión de su propuesta.

La Comisión se está viendo obligada a modificar aspectos fundamentales de la propuesta de definición de contaminantes hormonales en el contexto de los biocidas y los plaguicidas que presentó en junio de 2016 para ganar el apoyo de una mayoría de estados miembros y evitar el veto del Parlamento Europeo. Parece que la revisión estará lista a principios de noviembre. Leer más “Dinamarca, Suecia y Holanda llevan la lucha contra los contaminantes hormonales al Consejo Europeo”

El Parlamento Europeo pide la prohibición del tóxico Bisfenol-A en los envases alimentarios

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El Parlamento Europeo solicita la prohibición del contaminante hormonal bisfenol-A en los envases alimentarios y una mejora de la regulación de los productos químicos utilizados en el envasado de alimentos.

Los contaminantes hormonales, como el bisfenol-A, migran a los alimentos desde el material con el que se fabrican y recubren los envases alimentarios como tápers, latas de conservas, bolsas de palomitas o cajas de pizza. Esta migración expone a la población a contaminantes hormonales relacionados con diversos daños a la salud. Leer más “El Parlamento Europeo pide la prohibición del tóxico Bisfenol-A en los envases alimentarios”

Luz verde a 7 años más de glifosato, con restricciones

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Efectos a largo plazo del glifosato, según Roemheld et al., 2009

El Parlamento Europeo limita parcialmente la propuesta de re-autorización del glifosato presentada por la Comisión.  

En la votación no vinculante celebrada ayer, los eurodiputados aprobaron con 374 votos a favor, 225 en contra y 102 abstenciones, una resolución que pide que se limite el periodo de renovación del herbicida a 7 años.

Se trata de una decisión intermedia, que limita la propuesta inicial de la Comisión de renovar la autorización otros 15 años más, pero que no cumple el deseo de desaparición del herbicida que han mostrado algunos Estados miembro y muchos ciudadanos europeos. No en vano,  dos tercios de los europeos quieren que el glifosato sea prohibido, según una encuesta  realizada a 7.000 personas y publicada en The Guardian. Ver noticia.

 

Restricciones al uso del glifosato

En la votación de ayer también se incluyeron restricciones al uso del herbicida que, según los Verdes, “se equiparan a una no reautorización”:

  • No se autorizará el glifosato para usos no profesionales, es decir para usos particulares, como en el jardín de casa.
  • No se autorizará en o junto a parques públicos, parques infantiles y jardines.
  • No se autorizará en los casos en que la gestión integrada de plagas sea suficiente para controlar las “malas hierbas”, lo que se espera que evite su uso en grandes explotaciones.
  • Incluir limitaciones estrictas en las aplicaciones de desecación previas a la cosecha.

Transparencia de la información

Los miembros del Parlamento también piden que se haga pública toda la información científica de los estudios realizados por la industria del glifosato, de acuerdo a las leyes de transparencia vigentes en la UE. La industria se niega a hacer públicos sus estudios por ““mantener sus intereses comerciales y la propiedad intelectual”. Sólo tras una carta enviada por el Comisario Andriukaitis al lobby del glifosato, las empresas accedieron a mostrar parte de sus estudios en “salas de lectura”, como vimos en un post anterior.

También aconsejan una revisión independiente, alejada de los intereses comerciales, de toda la información referente a la toxicidad del glifosato.

Seguimiento de los residuos de glifosato en bebidas y alimentos

Otro paso positivo es la petición realizada a la Comisión para que lleve a cabo monitorización de los residuos de este herbicida presentes en bebidas y alimentos, seguramente motivada por la polémica avivada por estudios recientes, como el que encontró restos de glifosato en las cervezas alemanas.

El glifosato, sospechoso de afectar al sistema hormonal

En cuanto al potencial del glifosato como contaminante hormonal o disruptor endocrino, el Parlamento criticó el hecho de que la Comisión no haya esperado a que se estudie completamente la capacidad del glifosato para dañar al sistema hormonal, estudio que se espera que esté completo para finales de 2017.

Dependencia de agrotóxicos

Los europarlamentarios mostraron su preocupación sobre el aumento de la resistencia de las “malas hierbas” al glifosato, que hace que cada vez sean necesarias mayores cantidades del herbicida para una misma explotación, lo que genera una creciente espiral de dependencia de los agrotóxicos y, por supuesto, una mayor exposición de la población.

En conclusión, los resultados de la votación muestran que el Parlamento quiere una mayor protección de la salud de sus ciudadanos e indican a la Comisión que se ha excedido en su propuesta inicial, al solicitar la reautorización de un herbicida sin tener la seguridad de que no dañe a humanos y a la naturaleza.

Pero, aún con las limitaciones propuestas, no desaparece el riesgo que supone la exposición a un producto “probablemente cancerígeno” y disruptor endocrino.

Debemos seguir presionando hasta la próxima decisión, que previsiblemente se tomará el 18 o 19 de mayo, porque estamos consiguiendo victorias. Sin la presión social, ahora tendríamos ya una autorización para todos los usos por 15 años más.