Disruptores endocrinos: la interferencia de los Estados Unidos

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Artículo de Stéphane Horel publicado originalmente en LeMonde el 29 de noviembre de 2016.

Desde 2013, los Estados Unidos se han opuesto por todos los medios posibles a la regulación europea sobre estas sustancias químicas en nombre del libre comercio. Leer más “Disruptores endocrinos: la interferencia de los Estados Unidos”

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España tiene la oportunidad de prohibir los contaminantes hormonales

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Esta semana, España y el resto de estados miembro deben votar cómo regula Europa los contaminantes hormonales. Del resultado de la votación dependerá que estos tóxicos, relacionados con graves daños a la salud como malformaciones y cáncer, sean prohibidos en multitud de productos cotidianos o por el contrario, ni siquiera sean regulados.  

Los contaminantes hormonales son compuestos químicos relacionados con muchas de las enfermedades en auge en las últimas décadas. Por eso es importante conocer la postura de España en la votación de la nueva propuesta de la Comisión para definir y legislar estos tóxicos: ¿Protegerá España la salud de la población? ¿O los intereses de algunas industrias?

Si hace unos meses la Comisión Europea reunió el Comité de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos (PAFF por sus siglas en inglés) en repetidas ocasiones para conseguir la re-autorización del herbicida cancerígeno glifosato (y no lo consiguió), ahora aprovechará la reunión del 21 de septiembre de este mismo comité para intentar que se apruebe su propuesta de identificación de disruptores endocrinos de junio.

Nueva definición de contaminante hormonal propuesta por la Comisión

Uno de los aspectos de la propuesta de legislación de contaminantes hormonales que ha levantado más oposición entre los científicos y organizaciones civiles ha sido su nueva definición de disruptor endocrino.

La anterior definición, tomada de la Organización Mundial de la Salud en el año 2013, definía un contaminante hormonal como una sustancia química exógena con efectos adversos para la salud de un organismo o de su descendencia, como consecuencia de cambios en la función endocrina.

La actual definición cambia la anterior de forma sutil, pero con consecuencias graves, al exigir a una sustancia química para ser considerada contaminante hormonal, que tenga amplia evidencia de efectos adversos conocidos en humanos.

En este caso, “amplia evidencia” y “conocidos” implican que deberán existir numerosas pruebas de daños en la salud de seres humanos tras la exposición, es decir, que los humanos y el medio ambiente tendrán que resultar dañados antes de que se tomen medidas para la reducción o eliminación de un determinado contaminante. Esta condición se oponer radicalmente al Principio de Precaución o Cautela en el que se basa la normativa europea.

Esta exigencia en la propia definición tendrá una consecuencia clara: no se prohibirán la gran mayoría de disruptores endocrinos, que seguirán siendo legales.

Es decir, la industria de pesticidas seguirá utilizando disruptores hormonales como sustancias activas de pesticidas de uso habitual, como el glifosato o la cipermetrina; la industria química seguirá utilizando otros contaminantes hormonales, como los ftalatos o el bisfenolA, para fabricar el plástico de las botellas de agua o de los tápers y la industria cosmética seguirá utilizándolos en jabones y geles y otros productos que untamos en nuestros cuerpos.

La organizaciones de protección de la salud y el medio ambiente europeas temen que no se prohíba ninguna sustancia que afecte al sistema hormonal, porque no se ajuste a la nueva definición de disruptor endocrino. Si del total de 143.000 sustancias químicas sintéticas registradas (columna de la izquierda), antes de la propuesta de junio la Comisión proponía en su “Hoja de Ruta” opciones que podrían haber eliminado 31 tóxicos (opciones 2 y 3 de la hoja de ruta) o bien 13 (opción 4), según la organización Pesticide Action Network sobre la nueva propuesta:

Con este cambio en la normativa no se prohibirán ninguna de las 70 sustancias activas con efectos en el sistema endocrino que se comercializan hoy en día.

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 ¿Qué podemos hacer?

Ecologistas en Acción urge al Gobierno español a que vote en contra de la actual propuesta de la Comisión y presione para redactar unos criterios de definición de “contaminante hormonal” que permitan prohibir estas sustancias de pesticidas, plásticos y en general, los productos cotidianos.

¿Cómo se ha llegado a esta propuesta?

La Comisión Europea tendría que haber terminado la definición de los contaminantes hormonales en 2013. Pero la presión de las industrias productoras (pesticida, química y cosmética, entre otras) presionó para que se retrasara la decisión, con la esperanza de que antes entrara en vigor la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), que rebajaría la regulación de estas sustancias para cumplir el objetivo de eliminar barreras al comercio entre las dos orillas del Atlántico.

El retraso y la falta de acción de la Comisión frente a la regulación de los contaminantes hormonales fueron llevados a juicio por varios países europeos, el Consejo y el Parlamento europeos, y la Comisión fue hallada culpable de no cumplir con sus funciones. La protectora de los tratados, juzgada por incumplir sus propias normas.

PREMIOS DEMOCRACIA EN VENTA: LOS PODERES OCULTOS QUE REDACTAN EL TTIP

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Imagen de la campaña Democracy for sale

Queremos contribuir a la difusión de la campaña “Democracia en venta” que denuncia la influencia de los grandes grupos empresariales (los mismos que no quieren la regulación de los contaminantes hormonales) en las decisiones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP). 

La campaña propone votar para elegir qué grupo o lobby empresarial es el que líder a la hora de poner a la venta los derechos de la población y del medio ambiente.

Se puede votar en la web de la campaña:

https://www.democracyforsale.eu/es

O en este link

Leer más “PREMIOS DEMOCRACIA EN VENTA: LOS PODERES OCULTOS QUE REDACTAN EL TTIP”

El fracking contamina el agua con disruptores endocrinos y reduce la fertilidad

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Esta es la conclusión de un reciente estudio, publicado el 25 de agosto en la revista Endocrinology” de la organización Endocrine Society, que confirma que el fracking contamina el medio ambiente, en especial las aguas superficiales y subterráneas, con contaminantes hormonales asociados con la reducción de fertilidad y otros graves daños a la salud. Leer más “El fracking contamina el agua con disruptores endocrinos y reduce la fertilidad”

Europa reconoce el peligro de un tóxico que ha rociado en nuestros alimentos y jardines durante años

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Europa reconoce la toxicidad y accede a prohibir la POE-tallowamina o amina de sebo polietoxilada, un componente tóxico presente durante décadas en los herbicidas de glifosato, como el Roundup de Monsanto.

La decisión, tomada por mayoría cualificada (22 países a favor, 6 abstenciones) en el Comité de Plantas Animales Alimentos y Piensos del día 11 de julio, obliga a los estados miembro a cambiar su legislación y asegurarse de que los pesticidas que contengan glifosato no contengan tallowamina.

Los pesticidas son mezclas de un principio activo con coadyuvantes, otros compuestos que mejoran la efectividad del principio activo. Así, la tallowamina, es un surfactante que facilita la acción del herbicida glifosato.

La industria de pesticidas ha defendido durante décadas que los coadyuvantes son sustancias inertes que no suponen riesgos para la salud o el medio ambiente, lo que ha hecho que sólo se evalúe la seguridad del “principio activo” declarado y no se hayan realizado suficientes estudios sobre la toxicidad de los coadyuvantes ni mucho menos, estudios del efecto combinado de los coadyuvantes junto con el principio activo.

Sin embargo, estudios como éste, de Séralini Ge. para la Universidad de Caen, demuestran que los coadyuvantes etoxilados utilizados en los herbicidas de glifosato, en particular la tallowamina, son “principios activos de toxicidad para células humanas”, y producen efectos adversos en células hepáticas, embrionarias y placentarias, como necrosis y daños a las membranas celulares.

Otros estudios evidencian los daños de la tallowamina sobre fauna silvestre, en particular invertebrados acuáticos (Daphnia magna, crustáceos), anfibios (especialmente ranas), peces y mamíferos.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria declara que la toxicidad de la tallowamina es aún mayor que la del glifosato.

La prohibición de este tóxico es buena noticia, aunque llega demasiado tarde, tras décadas de exposición y daños a la salud de humanos y ecosistemas.

También seguiremos expuestos al glifosato otros 18 meses más, hasta que la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas finalice el análisis de los peligros asociados al herbicida y dé por terminada la controversia en torno a su carcinogenidad, generada por la distinta clasificación del glifosato que realizan por un lado la Agencia Internacional de Estudios sobre el Cáncer, dependiente de la OMS, que lo clasificó como posible cancerígeno y por otro lado, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria para la que el glifosato no presenta riesgos para la salud y que incluso propuso en 2015, aumentar la cantidad de residuo del herbicida permitido en los alimentos humanos.

Junto con la prohibición de la tallowamina, en el último Comité PAFF se decidieron otras dos medidas: la mejora los exámenes previos a la cosecha y la restricción al uso del glifosato en áreas como parques públicos y zonas infantiles. Pero recordamos que estas dos medidas no son vinculantes sino recomendaciones a los estados miembros.

La oposición de la población europea ha conseguido evitar que la autorización del herbicida glifosato se prolongue 15 años más. Ahora, es imprescindible seguir defendiendo nuestro derecho a la salud frente a las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión, que están negociando sobre productos tóxicos, a pesar de la recomendación expresa del Parlamento Europeo de que se dejaran fuera de las negociaciones.  

La Comisión ignora al Parlamento Europeo y negocia sobre tóxicos en el TTIP

 

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La Comisión Europea está ignorando las líneas rojas marcadas por el Parlamento Europeo en las negociaciones del TTIP respecto a la regulación de las sustancias químicas, los pesticidas y los productos cosméticos, con lo que pone en grave peligro la salud de la población y el medio ambiente.

Así lo denuncia la carta enviada al Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, por Ecologistas en Acción junto a más de 65 organizaciones ecologistas, de la salud, agrícolas, sociales y de consumidores.

En 2015, el Parlamento Europeo acordó una resolución en la recomendaba a la Comisión unas pautas sobre cómo deberían desarrollarse las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP por sus siglas en inglés): unas líneas rojas que deberían haberse respetado en las negociaciones del tratado.

Pero, como denunciamos en nuestra carta, la Comisión ha ignorado estas líneas rojas en lo referente la protección de la salud pública, del medio ambiente y de la democracia. En concreto:

a) La Comisión negocia a la baja la protección frente a los tóxicos

A pesar de que el Parlamento aconsejó expresamente “no entablar negociaciones cuando la UE y los Estados Unidos tengan una normativa muy diferente“, la Comisión ha incluido en las negociaciones temas en los que Europa tiene una normativa mucho más protectora, como son los productos químicos, los pesticidas y los cosméticos. También quiere permitir la cooperación legislativa para estos temas, en contra de la recomendación expresa del Parlamento.

Con el objetivo de eliminar barreras al comercio, la Comisión ya está rebajando los estándares de protección de la salud y el medio ambiente europeos, como ha ocurrido con los límites de residuos de pesticida permitidos en los alimentos y la reciente propuesta de modificación de la normativa de plaguicidas, de este mismo mes de junio.

Aún no sabemos a dónde llegará esta nueva propuesta de cambio de la normativa de plaguicidas pero expertos de Pesticide Action Network temen que, de seguir adelante, sea prácticamente imposible prohibir y eliminar del ambiente pesticidas como el glifosato y otros muchos que afectan al sistema hormonal.

b) La Comisión no respeta el sistema legislativo europeo

La carta denuncia que la Comisión pretende permitir al Gobierno de EEUU un “acceso temprano” a las primeras fases de borrador de normas europeas, incluso antes de que lleguen al Parlamento Europeo. Este acceso privilegiado puede permitir que EEUU proponga nueva legislación europea o menoscabe la existente antes de que se haya iniciado el procedimiento legislativo formal. Y todo esto a pesar de que el Parlamento pidió a la Comisión que “respetara la legislación a ambos lados del Atlántico“.

Genon K.Jensen, Directora de la coalición Health and Environment Alliance (Heal), a la que pertenece Ecologistas en Acción en su campaña libres de contaminantes hormonales, alerta de que este “acceso temprano” puede aumentar la presión de EEUU para rebajar la normativa de contaminantes hormonales, tóxicos que se relacionan con graves enfermedades y pérdida de fertilidad. Según K.Jensen “en Europa hemos prohibido 80 pesticidas que aún se utilizan en EEUU” y si los nuevos criterios de contaminantes hormonales se aprueban en otoño, será muy difícil prohibir un pesticida que tenga efectos adversos en el sistema hormonal.

De forma indirecta, el Tratado ya ha influido en la propuesta de regulación de los contaminantes hormonales presentada por la Comisión. Como refleja el informe de la periodista Stèphane Horel, “Un asunto tóxico”, el TTIP ha sido utilizado por la industria durante los últimos años como excusa para retrasar la regulación de los contaminantes hormonales.

También se nota la influencia de las negociaciones en el hecho de que la propuesta final de regulación, presentada por la Comisión en junio no siga los cauces legales establecidos por los tratados europeos y sea tan favorable a los intereses industriales que puede dajar a la población expuesta a los disruptores endocrinos en pesticidas, cosméticos y objetos de la vida cotidiana. Infórmate más aquí.

c) Sistema de tribunal de inversiones, un mero cambio de siglas

Por último, ante la recomendación del Parlamento de que se reformara el Mecanismo de solución de controversias (ISDS, en inglés), la Comisión ha propuesto reemplazarlo por el sistema de tribunales de Inversión (ICS), más transparente que el ISDS según la propia Comisión.

Pero según los firmantes de la carta, este sistema no respeta la jurisdicción de los tribunales de los estados miembro, no asegura juicios independientes, ni asegura que el interés privado no socave los objetivos de las políticas públicas. De hecho, la Asociación de Jueces de Alemania definió la propuesta del ICS como ilegal el pasado mes de febrero.

Análisis del cumplimiento de las recomendaciones del Parlamento

Desde la campaña “Trading health for profit” las organizaciones Center for International Environmental Law (CIEL), ClientEarth y Health and Environment Alliance (HEAL), han elaborado un análisis preliminar del cumplimiento de las recomendaciones del Parlamento en materia de salud ambiental y democracia en las negociaciones del TTIP, en base a los últimos documentos disponibles a 7 de julio de 2016.

La conclusión final de este análisis es que la Comisión ha ignorado las recomendaciones que en 2015 le hizo el Parlamento Europeo. En estos momentos se está celebrando la 14 ronda de negociaciones: sin un inmediato y brusco cambio de curso, la Comisión negociará un acuerdo que “ni el Parlamento, ni los estados miembro ni la población europea pueden, deben, ni seguramente, van a aceptar”. 

 

 

 

La población seguirá expuesta al glifosato 18 meses más

CONCENTRACIÓN DE MIEMBROS DE LA COALICIÓN EDC FREE, DE LA QUE ECOLOGISTAS EN ACCIÓN FORMA PARTE, FRENTE AL EDIFICIO DE LA COMISIÓN, AYER

La Comisión Europea realiza una extensión de 18 meses del permiso de uso del glifosato sin el apoyo de los estados miembro y frente a la oposición de la población.

A pesar de que la Comisión ha presentado propuestas para la renovación del herbicida en los tres últimos Comités de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos e incluso ha intentado conseguir su aprobación en un Comité de Apelación, los estados miembro no se han atrevido a votar a favor del glifosato ante la gran oposición y preocupación que genera en la población europea este pesticida probable cancerígeno según la Agencia Internacional de Estudios para el Cáncer (IARC) y disruptor endocrino.

El permiso del glifosato estará condicionado a la evaluación que realice la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA), a finales de 2017, sobre los riesgos para la salud y el medio ambiente del herbicida.

La Comisión propone restricciones poco significativas al uso del herbicida: prohíbe el coadyuvante talowamina, que ya se encontraba en proceso de ser eliminado por la industria desde hace varios años, obliga a los estados miembro a reforzar el control antes de la cosecha y pide a los estados que minimicen el uso en zonas como parques públicos y áreas de juego, en lugar de prohibir su uso en estos lugares. Estas restricciones están muy alejadas de las que propuso en su momento el Parlamento Europeo para proteger la salud de la población.

El glifosato fue clasificado como “probable cancerígeno” en 2015 por la IARC y numerosos estudios evidencian su capacidad para alterar el sistema hormonal. Sin embargo, la EFSA, tras analizar los estudios de la propia pesticida, determinó que era poco probable que provocara cáncer.

Cabe mencionar que los estudios de la industria son confidenciales, con acceso restringido en salas de lectura. Además, organizaciones europeas como Pesticide Action Network han llevado a los tribunales a Monsanto y al Gobierno alemán por fraude en la elaboración de estos estudios.

Estamos asistiendo a un progresivo debilitamiento de la regulación de sustancias químicas en la Unión Europea desde el inicio de las negociaciones del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP). Bajo las presiones de la industria, la Comisión está tratando de eliminar parte de la regulación de pesticidas, lo que hará imposible que el glifosato y otras sustancias tóxicas, como los contaminantes hormonales, puedan ser prohibidas en el futuro.

En Septiembre se someterán a votación los nuevos criterios para la regulación de los contaminantes hormonales, tóxicos con graves efectos para la salud y el medio ambiente. Los criterios de la propuesta de la Comisión son tan restrictivos a la hora de considerar qué es un disruptor endocrino que, en la práctica, sólo se aplicarán a dos decenas de los miles de sustancias industriales que pueden dañar al sistema hormonal.

Como demuestra el ejemplo del glifosato, la presión ciudadana es clave para la protección de nuestra salud y medio ambiente en una Europa cada vez más alejada de su ciudadanía. Casi 200 poblaciones han prohibido el uso del glifosato en sus espacios públicos, como muestra este mapa.

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