El fracking contamina el sistema hormonal

Susan Wallace-Babb tiene que usar esta máscara a diario para sacar a pasear a su perro, en Texas. (Erin Trieb for ProPublica)
Susan Wallace-Babb, de Texas, tiene que usar esta máscara a diario debido a la contaminación de la industria del fracking (Erin Trieb for ProPublica)

Estos días, se está celebrando en Álava una protesta a nivel internacional contra el fracking, que pone de manifiesto la oposición mundial de la población contra esta técnica de extracción de gas natural del subsuelo.

Gracias a los movimientos ciudadanos, que han desarrollado una denuncia incansable, sabemos que esta técnica genera graves impactos en el entorno. La fractura hidráulica, o fracking, consiste en inyectar en la roca grandes cantidades de agua, arena y productos tóxicos para romperla y liberar el gas retenido en sus poros. Parte de esta mezcla queda en el interior de los pozos y parte se extrae a grandes piscinas para que se evaporen (aún no existe legislación para gestionar estos lodos en Europa). Tanto dentro de la tierra como en las piscinas, estos tóxicos pueden llegar al suelo y a las aguas superficiales y acuíferos, contaminándolos irreversiblemente. Además, se producen emisiones al aire de metano (un potente gas de efecto invernadero) y otros hidrocarburos, junto a las emisiones de combustión de diesel de las maquinarias. Por supuesto, estos contaminantes afectan a la salud humana y animal.

En Estados Unidos, donde llevan años fracturando, se han documentado cientos de episodios de contaminación con metales pesados y compuestos orgánicos tóxicos. En un caso, una casa explotó por el metano filtrado a las cañerías de agua, en otro, en un pozo de una zona rural de Wyoming, encontraron benceno en una proporción 1.500 veces superior a la legal, además de que numerosas personas hayan tenido que abandonar sus casas para no intoxicarse…

Un estudio de la Dra. Theo Colborn, del TDEX muestra que un 47% de los 980 productos utilizados para la realización de la fractura hidráulica son contaminantes hormonales. Algunos, como el Benceno, Tolueno, Xileno y etilbenceno, pueden producir daños en el esperma, alteraciones del desarrollo fetal, enfermedades cardiovasculares  y respiratorias, entre otras.

En España hay multitud de permisos de fracking, concedidos sin informar a los ciudadanos. Debemos unirnos a las protestas y presionar al gobierno estatal y a los autonómicos para que no se lleven a cabo.

Mapa de permisos del Ministerio de Industria
Mapa de permisos del Ministerio de Industria

 

 

 

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