Europa reconoce 4 ftalatos como “muy preocupantes” por ser disruptores endocrinos para el ser humano

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Europa reconoce que cuatro ftalatos, utilizados en artículos de plástico de uso común, en productos de limpieza y cosméticos, son “disruptores endocrinos con efectos nocivos para la salud humana”.  Leer más “Europa reconoce 4 ftalatos como “muy preocupantes” por ser disruptores endocrinos para el ser humano”

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“Mejor no saber”, el documental del Escarabajo Verde sobre el bisfenol-A

El pasado viernes, el programa El escarabajo verde volvió a emitir este interesante documental, con datos sobre el bisfenol-A y otros contaminantes hormonales y entrevistas con expertos como el Dr. Nicolás Olea.

A 2017, esta información sigue siendo de actualidad ya que los disruptores endocrinos, a los que pertenece el Bisfenol-A, siguen sin regularse y toda la población se expone a ellos en productos de uso diario. Leer más ““Mejor no saber”, el documental del Escarabajo Verde sobre el bisfenol-A”

32 contaminantes endocrinos que Europa debe abandonar

 

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ChemSec, socio de Ecologistas en Acción en la campaña EDC-Free Europe en la lucha contra los contaminantes hormonales, ha elaborado la lista de contaminantes hormonales (EDCs) más completa de la actualidad.

La lista llamada SIN List (de Substitute It Now! o ¡Sustitúyelo Ahora!) informa sobre 32 tóxicos requieren una actuación inmediata con el objetivo de que las autoridades los regulen lo antes posible y la industria investigue si usan estos químicos en sus procesos y los sustituyan.

Los contaminantes hormonales o disruptores endocrinos, (EDC) son sospechosos de causar graves enfermedades relacionadas con la reproducción y el desarrollo, daños metabólicos, problemas en el sistema inmune y neurológico, problemas tiroideos y cáncer en órganos dependientes de las hormonas, entre otros. La atención a estas enfermedades cuesta millones de euros cada año en Europa. Sin embargo, las autoridades europeas aún no han llegado a un acuerdo de cómo regular estas sustancias tóxicas. El primer paso para la regulación es fijar los criterios de qué es un disruptor endocrino, EDC, y los lobbies empresariales presionan para que esta decisión se retrase lo suficiente como para que entre en vigor el TTIP, que rebajaría el control de estas sustancias peligrosamente.

ChemSec ha creado la lista “SIN List” con los 32 contaminantes hormonales que la organización ha identificado como Sustancias de Elevado Nivel de Preocupación (SVHC) debido a sus características como disruptores endocrinos, siguiendo los criterios del Reglamento REACH de sustancias químicas. Para la evaluación de las sustancias ha colaborado con científicos y ONGs y se ha realizado un estudio caso por caso, basado en un amplio número de estudios. Así, ChemSec quiere acelerar el  proceso de regulación, al mismo tiempo que muestra un posible escenario futuro, por lo que es una herramienta para aquellas empresas que quieren saber qué sustancias tienen que eliminar de sus procesos sustituyéndolas por alternativas.

Las sustancias que requieren acción inmediata son 6 tipos de ftalatos, de uso en plásticos y cremas, bisfenoles usados en productos de plástico, benzofenonas presentes en cremas de sol y tintas, parabenos de uso como conservantes de cremas y jabones, entre otros.

En el documento aparecen también sustancias que, además de ser EDC, tienen otras propiedades peligrosas, como el BPA que  es tóxico para la reproducción, o el octilfenol y sus etoxilatos, que son persistentes, por ejemplo.

Podéis descargaros el Documento SINList aquí

¿Qué crema de sol usas?

¿Cómo me afecta mi crema de sol?
Campaña ¿Qué les pasa a tus hormonas? de http://www.edc-free-europe.org/

 

 

Ya estamos en verano y para disfrutar de la naturaleza es imprescindible protegernos de la radiación ultravioleta con protectores solares. Es importante saber elegir cremas solares sanas que no contengan productos tóxicos, ya que a través de la piel estas sustancias pueden pasar con facilidad al torrente sanguíneo.

Uno de las primeras características que debemos conocer para elegir una crema solar saludable es el tipo de filtro solar que tiene.

La mayoría de las cremas de sol tradicionales utilizan filtros químicos, compuestos por sustancias sintéticas, muchas de ellas derivadas del petróleo. Cuando los filtros químicos absorben la radiación ultravioleta la transforman en otras frecuencias que no dañan la piel, como calor. La industria cosmética utiliza muchas sustancias diferentes en sus filtros y muchas de ellas aparecen con nombres comerciales en los ingredientes, pero algunas habituales son la benzofenona-2 (BP2), benzofenona-3 (BP3), 4-Metilbenzilideno camfor (4MBC), el octil-methoxicin-namato (OMC) o el ácido octil dimetil aminobenzoico (PABA),  entre otras. Estas sustancias son contaminantes hormonales, también llamados disruptores endocrinos, es decir, sustancias que pueden interferir nuestro sistema hormonal y la regulación del desarrollo embrionario, provocando efectos adversos sobre la salud, como pérdida de fertilidad, malformaciones e incluso tumores en órganos hormonodependientes.

El daño en la salud es mucho mayor si las personas expuestas a estos contaminantes son mujeres en edad reproductiva, embarazadas o niños lactantes, ya que las hormonas juegan un papel aún más importante, si cabe. Estas sustancias pueden causar daño a muy pequeñas dosis y sus efectos aumentan al mezclarse con otros contaminantes hormonales, como pueden ser los ftalatos o los parabenos, también ingredientes habituales de muchas de estas cremas.

Una buena alternativa son las cremas de sol con filtros físicos. Estos filtros son auténticas pantallas, que en lugar de absorber la radiación, la reflejan en todo su espectro. Los filtros más utilizados son el óxido de zinc, dióxido de titanio y la mica. El óxido de zinc es la mejor opción ya que en 2006, la Agencia internacional para la investigación del cáncer (IARC, por sus siglas en inglés),  clasificó el dióxido de titanio dentro del grupo de posibles carcinógenos para humanos.

Existe una tercera alternativa, los filtros biológicos, como aceite de karité, de frambuesa o de germen de trigo, saludables, pero que no tienen el mismo efecto a la hora de proteger de la radiación UV.

Como siempre, la mejor estrategia para cuidar nuestra salud es una combinación de productos de marca natural y certificada (ya hay muchas en el mercado), combinada con una exposición moderada al sol.